EL ALZAMIENTO DE LA "FAMILIA JUDICIAL"

La Suprema Corte acaba de rechazar el recurso de per saltum planteado por el gobierno nacional en torno a la demorada Ley de Medios. Con este acto se une al alzamiento del Poder Judicial ya iniciado antes con una serie de fallos adversos, que continuaron posteriormente. Los magistrados  regiminosos controlan ese poder del Estado como si nada hubiera pasado en el país en los últimos diez años.

Los jueces perciben que el enfrentamiento entre el kirchnerismo y el moyanismo significó la ruptura de la alianza plebeya entre clases medias y movimiento obrero. Entienden como nadie que esa quiebra produjo un debilitamiento del gobierno que mejor supo interpretar el  alzamiento del 19 y 20 de diciembre de 2001. Y los elementos más reaccionarios de la judicatura aprovechan entonces para mostrar su verdadera raíz antipopular y antinacional.

Ahora nos enteramos de que para la Corte instalada por Néstor Kirchner  carece de gravedad institucional un retardo de tres años y medio en la aplicación de una ley fundamental, que contó con aprobación mayoritaria de casi todo el Congreso. Corresponde, en cambio, empantanarla en los laberintos de la justicia ordinaria para que los avenegra del grupo monopólico Clarín la obstaculicen con multitud de recursos, contrarrecursos, apelaciones y contraapelaciones hasta que, eventualmente, en el Ejecutivo aparezca alguien más manejable que Cristina Fernández de Kirchner. Esperan que esa persona deje sin efecto los artículos más importantes y más democráticos de toda la ley: los referidos a la desinversión.

Pero el alzamiento judicial es es general. Para no dar más que algunos ejemplos, los jueces liberan de culpa y cargo a Fernando de la Rúa, que accedió al poder con dos muertos y salió de él con treinta y ocho, condenan a cuatro años de prisión a Felisa Micelli por un oscuro episodio en el que realmente no hay prueba alguna, o liberan a una banda de mafiosos tucumanos aduciendo ausencia de pruebas en delitos en los que no puede haberlas. Esta justicia nos debe de estar preparando nuevas amarguras, ahora que se siente libre de retornar a su papel tradicional de última línea de defensa del privilegio, del atraso y de la entrega.

Cuando el presidente Néstor Kirchner sustituyó la indescriptible corte menemista por la actual, Patria y Pueblo expresó su beneplácito pero alertó sobre el escaso patriotismo de muchos de los integrantes de la nueva Corte. Lamentablemente, no nos equivocamos. También avisamos, más adelante, que si el gobierno argentino rompía la alianza plebeya entre las clases medias y los sectores más combativos del movimiento obrero entraría en una espiral de creciente debilidad. Es lo que estamos viendo ahora: el estáblishment empieza a ganar fuerza y a mostrar sus dientes en este fin de año que no solo está ensombrecido por cuatro muertes inaceptables, sino también por estos signos claros de paulatino envalentonamiento de los enemigos de la Patria.

Conseguir el imperio de la ley, la igualdad de todos ante los estrados de la justicia, es, en la Argentina, un objetivo revolucionario. No se  lo puede obtener por mecanismos reformistas. Ésa es la verdad. Ojalá que el gobierno argentino lo perciba antes de que sea demasiado tarde.

Podrá contar con la mayoría del pueblo argentino, y con Patria y Pueblo en primera línea, como siempre que ha avanzado en la profundización del mandato de diciembre del 2001.

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Lorena Vazquez, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz




7D y el fin de los privilegios de la antipatria

Declaración del partido Patria y Pueblo - Socialistas de la Izquierda Nacional
El 7D no se discuten los medios de comunicación sino los privilegios de la antipatria
¡Todo nuestro apoyo al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner!


Las declaraciones que hizo hoy el ministro de justicia, Julio Alak, revelan que el gobierno nacional está dispuesto a llevar la lucha por la implantación de la Ley de Medios hasta sus últimas consecuencias políticas. No de otro modo puede entenderse que un funcionario del Poder Ejecutivo informe a integrantes en rebeldía de la casta judicial que cualquier intento dilatorio adicional que permita cuestionar la plena vigencia de dicha ley, tras tres años de demoras y chicanas, será considerado un "alzamiento".

El fragote judicial organizado por el Grupo Clarín y sus secuaces, en medio de un clima pleno de sospechosos incidentes energéticos y de otro tipo, muestra que lo que estamos enfrentando los argentinos es una batalla para definir quién tiene el poder en nuestro país: si la camándula extorsiva de rentistas, estafadores, especuladores, falsos influyentes, agentes extranjeros, zánganos de alto nivel adquisitivo que componen el "estáblishment", o las masas populares que apoyan un programa de reconstrucción nacional que permita superar las monstruosas consecuencias que ha tenido para nuestro país el período 1976-2003, durante el que ellos gobernaron.

Hay aquí un sabotaje generalizado de las clases dominantes contra un gobierno que, al menos en forma parcial pero decidida, está intentando revertir algunas de las principales consecuencias de ese período trágico de nuestra historia y de algunos de sus fundamentos estructurales básicos.

El estáblishment no defiende al "Grupo Clarín" por generosidad, sino por solidaridad de clase. Los politicastros y funcionarios judiciales que le hacen de guardaespaldas, los oficiales (y aún suboficiales) que generan tensiones innecesarias al insistir en reclamos que ya han sido admitidos, los oscuros saboteadores que provocan cortes de luz en las grandes ciudades, e incluso los funcionarios que buscan asegurar sus puestos ahondando divisiones autodestructivas dentro del campo popular, todos ellos, pretenden sostener un sistema rentístico del que, en último análisis, son tan beneficiarios como esclavos. Saben que cuando el gobierno argentino quiebre el monopolio mediático del Grupo Clarín habrá abierto el camino a medidas mucho más profundas, y plantean la batalla en el terreno que corresponde.

Gran coraje tiene el gobierno al responder con las mismas armas y con igual decisión. La batalla hubiera sido más sencilla, si se hubiera recurrido a las masas en vez de confiar en mecanismos institucionales. Pero esta vez lo importante es la voluntad de utilizarlas al servicio de la patria y del pueblo argentino.

Esa decisión está. Y no es momento de medias tintas. Hay que acabar con el oligopolio mediático de los enemigos de la Patria. La Ley de Medios tiene que salir el 7D, y los alzados contra su vigencia deberán ser tratados como lo que son, ya que ellos mismos se han puesto fuera de la ley refrendada por la soberanía popular y los mecanismos del estado deberán actuar en consecuencia.

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Lorena Vazquez, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz

DECLARACION SOBRE FALLO POR FONDOS BUITRES

El partido Patria y Pueblo - socialistas de la Izquierda Nacional, repudia absolutamente el fallo antiargentino del juez estadounidense Thomas Griesa, y apoya la postura del gobierno nacional en defensa del interés de la Patria contra la usura financiera internacional.

Patria y Pueblo denuncia además la posición adoptada por los economistas del estáblishment, que apenas si podían disimular su satisfacción ante este atentado a nuestra soberanía. Aquellos políticos que, desde un posicionamiento común con esos economistas, salieron de inmediato a graznar en favor de una reconsideración derrotista de la política argentina ante la deuda externa, ni siquiera merecen nuestro repudio porque solo les corresponde el desprecio de todos sus compatriotas.

El fallo de Griesa en favor de los especuladores del fondo NML Capital era perfectamente esperable, dado que afecta directamente el tipo de relaciones financieras internacionales que se establece entre las naciones imperialistas y los países dependientes y semicoloniales, como el nuestro. Los "fondos buitres" no son una anomalía perversa del sistema, sino su máxima expresión.

Una vez demostrada en los hechos la parcialidad del juez de Nueva York, la vía de defensa de la soberanía financiera argentina pasa, en lo inmediato, por la apelación ante las autoridades locales, pero no cabe poner excesivas esperanzas en un cambio de criterio en las instancias superiores de la justicia estadounidense. Lo más probable es que sucesivas decisiones judiciales sigan defendiendo los "derechos" de los usureros contra el derecho internacional privado y público.

Por lo tanto, corresponde a la Argentina poner en juego todas sus posibilidades para lograr constituir un frente internacional de países víctimas de la usura financiera, y convocar al repudio coordinado de esas falsas deudas impuestas, las más de las veces, a espaldas de los interesados, odiosas por lo tanto incluso según la doctrina estadounidense, y merecedoras de la inmediata cesación de pagos.

Néstor Kirchner, en condiciones internacionales infinitamente más desfavorables que las que rigen hoy, logró renegociar la deuda argentina con una quita inédita. La Argentina puede ahora aprovechar la crisis que está devorando al centro imperialista para que las pretensiones de los especuladores más temerarios queden sin sustento en el corazón mismo del sistema mundial.

Al contrario de lo que predican los profetas del sometimiento y la derrota, la Argentina está ahora en las mejores condiciones para poner entre la espada y la pared al gran capital especulativo.

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Lorena Vazquez, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz.

Elecciones en la Universidad de Santiago del Estero

El Frente Estudiantil Nacional y Popular se constituyó como una necesidad de las organizaciones del campo nacional y popular de la provincia de Santiago del Estero que, a su vez, formamos parte de las instituciones educativas con la convicción de transformarlas en establecimientos que resuelvan las verdaderas demandas de esta nueva Argentina que apuesta a un fuerte crecimiento con inclusión social.

Somos un espacio conformado por distintas organizaciones políticas kirchneristas como: CNP25 (Corriente Nacional y Popular 25 de Mayo), Agrupación La Cooke, Kolina Universidad, MUE (Movimiento Universitario Evita) y el Partido Patria y Pueblo.

Nos sentimos convencidos en el apoyo incondicional a este proceso, iniciado por el compañero y entonces presidente Néstor Carlos Kirchner el 25 de mayo del 2003, en donde hubo una refundación de la política y del Estado. Por ello, nos convocamos a la unidad y organización política como herramientas necesarias para la liberación de nuestro pueblo santiagueño.

Nos sentimos plenamente convencidos que las instituciones educativas, tienen que privilegiar la consolidación de un pensamiento nacional, popular y latinoamericano; como también la articulación de necesidades, demandas y problemas socio-económicos concretos del pueblo con la producción científica y técnica y, en definitiva, promover que la formación universitaria se encuentre en consonancia con el desarrollo productivo, económico, social y cultural de la Nación.


  • Reforma de estatutos en los centros de estudiantes, reforma de los planes de estudio contemplando realidades locales, incorporación y elaboración de contenidos latinoamericanos, debatir el del rol del intelectual en la sociedad.
  • Gestionar colegiaturas de las tecnicaturas, títulos intermedios y los de grado que carezcan de la misma.
  • Promover las carreras en las instituciones secundarias y en el mismísimo seno de la sociedad.
  • Crear espacios de formación.
  • Crear espacios de tutorías.
  • Mediante gestiones garantizar las becas comedor, fotocopias y de más becas provinciales y nacionales.
  • Fomentar y ampliar becas en ayudantías docentes y de investigación.
  • Generar las posibilidades de organización de congresos, charlas-debates que sean abiertas a la sociedad.
  • Velar por la puntuación docente en la universidad, para que dicha puntuación no tenga libre disponibilidad según las conveniencias políticas de las autoridades.
  • Boleto estudiantil. La lucha por el boleto universitario es significativa en la historia de nuestra juventud. Proponemos ir por el boleto estudiantil para que los compañeros puedan trasladarse a un bajo costo.

SALIÓ PYP NRO 41!

** Por Nestor Gorojovsky


Quien esto escribe se permitirá, por una vez, ser personal. Varón y nacido en 1952, le tocaba votar por primera vez en 1973. Pero estaba cumpliendo el servicio militar, que privaba al ciudadano conscripto del derecho al voto. Según la ley de la época, se podía votar a partir de los 18 años, pero desde 1966 el país estaba sometido a una dictadura que reservaba el ejercicio de tal derecho a los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, que hasta podían sustituir la Constitución Nacional por un “estatuto” a la medida de sus intenciones. Así que el que firma tampoco había podido votar a partir de 1970, cuando le correspondía.

Para colmo, tras el retorno al orden constitucional, entre otras cláusulas antidemocráticas se impuso que solo hubiera elecciones cada cuatro años, en que se disputarían todos los cargos. La idea era simple: se le prohibía a Perón, ya mayor, presentarse en 1973, y con algo de suerte el exiliado se moría antes de las siguientes elecciones. Para este escriba, perdida así la oportunidad de votar en 1973, no habría otra hasta 1977. Pero en el medio hubo un 24 de marzo de 1976. Conclusión: recién voté a los 31 años.

No me asombra que ahora, las mismas fuerzas y corrientes políticas que de un modo u otro acompañaron los enjuagues antidemocráticos de mediados de los setenta y tuvieron su agosto durante el largo período de vasallaje republicano desplegado entre 1983 y 2001 se opongan a algo tan elemental como la extensión del derecho al voto (sin obligatoriedad, para colmo) a los 16 años. “Si fuera por mí, que recién voté a los 31, que voten a los 13”, dan ganas de decir.

Imposibilitadas de argumentar sensatamente, esas mismas fuerzas, hoy en la oposición, encontraron en un error ajeno el pretexto para debilitar la propuesta oficialista de extender el voto a los mayores de 16 años. Abandonaron el recinto de la cámara baja ante un innecesario exabrupto del diputado Andrés Larroque (“narcosocialistas”), dirigido al socialismo sojero de Binner que integra el FAP. 
Esta vocación por la restricción de los derechos democráticos, que cuarenta años atrás procuraba impedir la consumación de la voluntad popular, intenta hoy restringir la llegada de las camadas juveniles al cuarto oscuro, en un ejercicio de reaccionarismo comprensible quizás en los representantes más directos del interés oligárquico pero menos aceptable en el “ala progresista” de ese frente variopinto e irreconciliable cuyo único pegamento es el odio a Cristina Fernández de Kirchner y lo que ella representa: la posibilidad de ponerle fin a la vieja Argentina agroexportadora, de una vez y para siempre.

“Sepa el pueblo votar“, fue y es su doctrina explícita… y “que no vote hasta que aprenda”, la letra chica pero determinante. No solo se percibe en el caso del voto juvenil. Preventivamente, y a sabiendas de que en caso de haber reelección presidencial ilimitada, Cristina Fernández de Kirchner volvería a arrasar en las urnas, inventaron una intención presidencial de “perpetuarse en el poder por vía reeleccionaria” y redactaron documentos en contra de esa posibilidad.



Y, lo que es muchísimo más grave, se pliegan a la campaña de defensa del monopolio ideológico de los grandes medios que arrecia con furia creciente para garantizar la violación de la ley por parte del principal beneficiario de ese privilegio.

En Patria y Pueblo no creemos que el enemigo sea, como ahora se escucha, “la corpo Clarín”. El enemigo del pueblo argentino sigue siendo todo el sistema de sometimiento semicolonial y las clases sociales que con él se benefician. Esas fuerzas existen desde antes de que apareciera el diario “Clarín”, lo sostienen en la medida que les sirve, y seguirían existiendo aún cuando “Clarín”, por algún misterioso acontecimiento cósmico, desapareciera de la faz del planeta. Pero indudablemente la defensa del “grupo Clarín” se ha convertido, por el peso de los hechos, en una línea de combate crucial para los destinos de la patria... y el de sus enemigos.

Pues bien, los mismos que se indignaron ante el exabrupto de Larroque al punto de abandonar el recinto parlamentario no han dicho nada para denunciar los fines antidemocráticos de la marcha “autoconvocada” organizadamente para el 8 de noviembre próximo, cuyo único fin es defender el derecho de los poderosos a violar la ley (desde la regulación de los medios hasta la adquisición de divisas).

Los socialistas sojeros de Binner, portadores en su máximo dirigente de la “gran esperanza blanca” para las presidenciales de 2015, son expertos en ponerle la lupa a la roña a las uñas ajenas, aunque sean incapaces de limpiar sus propios establos policiales del estiércol del tráfico de estupefacientes. Pero nada dicen para denunciar la algarada que se prepara para el 8 de noviembre.

Son incapaces de proponer algo superador a lo que propone el gobierno. Se le oponen, entonces, escapando hacia atrás. Convocan al pueblo argentino a retroceder. 


Hay que asegurar que no lo logren.

SALIÓ PYP NRO. 40

** Por Nestor Gorojovsky


La movilización cacerolera del jueves 13 de setiembre tuvo un componente nuclear inconfundible: las rancias formaciones del estáblishment que, física o moralmente, dieron el tono general de una serie de batifondos de barrio fino más extendidos y enfáticos que su más directo antecesor, la neurótica movilización de principios de junio.

Todo el contenido de clase de esta marcha se define por la defensa del derecho individual a “hacer lo que quiero con mi plata” (léase a comprar los dólares que se me antoje, aunque eso funda al país). No nos extenderemos sobre estos aspectos sociológicos, de tan evidentes que son.

El leit motiv de los días previos, el machacar permanente de los grandes medios y de las redes sociales, fue la consigna “No tenemos miedo”. En parte, fue un modo de animarse unos a otros. En parte, publicidad. Pero en todo caso, fue coreada también, y quizás fue una de las más coreadas, durante los cacerolazos.

“Miedo, ¿de qué?”, podríamos preguntar. Saben que no serán reprimidos. Saben que no irán presos. Saben que no sufrirán consecuencias. La policía solo ordenó el tráfico para que pudieran desplazarse, algo que no los sorprendió. Nadie fue a agredirlos, y aquellos a los que ellos agredieron (que alguno hubo) fueron retirados rápidamente del sitio donde se produjo la algarada.

Pero hay algo más: no tienen miedo a una réplica contundente en el mismo terreno en que plantean su desafío. Elestáblishment leyó las entrelíneas de la ciega confianza oficial en el 55% electoral de Cristina Fernández de Kirchner. Está convencido de que el gobierno, al parecer, no está dispuesto a ganar las calles para confrontar con ellos.

Han visto cómo se sacó de encima, para no pagar costos que considera demasiado elevados, al sector de la CGT comandado por Hugo Moyano, que era el que mayor capacidad de movilización había mostrado. Han visto que prefiere hacer actos en estadios de fútbol, y han deducido que no tiene confianza ni –quizás- demasiada fe en la importancia de ganar las calles. Se dan cuenta de que el gobierno prefiere comunicar “directamente” a la Presidenta con el pueblo, pero no desde el balcón a una Plaza de Mayo fervorosa sino por vía de la “cadena nacional”, que transmite reuniones cerradas con funcionarios de asistencia perfecta. Detestan esa cadena, sí, pero perciben que la insistencia en esa vía desmoviliza les deja el campo libre para que movilicen a su antojo.

Porque no solo estáblishment hubo en estas movilizaciones. Sin llegar a ser masivas, fueron nutridas. La dinámica política de los últimos meses le estuvo regalando sectores de clase que, en rigor, deberían estar de nuestro lado y no del de ellos. Es cierto que el famoso 55% contiene elementos debilitantes de por sí (quienes votaron por Cristina y Macri, Cristina y de la Sota, o Cristina y del Sel para no dar sino tres ejemplos, estuvieron en las calles para proclamar sus verdaderas preferencias). Pero la participación, que la hubo, de sectores más populares debe mover a la reflexión.

Daremos un solo ejemplo, que quizás condense a todos. Hubo en las movilizaciones de Buenos Aires un grupo de trabajadores del Banco Ciudad, que no deberían haber estado allí. Los puso en la calle, sin embargo, el pésimo manejo con que se llevó adelante la medida, correcta y justa en general, de traspasar al Banco Nación fondos generados por los tribunales de justicia de la Capital Federal.

La medida se tomó sin consultar a quienes mejor podían haber asesorado (los representantes sindicales del gremio bancario, fulminados ahora porque mantienen su apoyo a la CGT Azopardo). Entonces, no se percibió que si bien en el caso de los tribunales federales de Capital Federal era intachable, en el caso de la justicia ordinaria solo era consecuencia de la manifiesta morosidad del gobierno central en traspasar esa jurisdicción al gobierno de la ciudad, cosa que debería ser consecuencia natural de la autonomía.

(No estamos a favor de esa autonomía. Por el contrario, nos parece una gravísima inconsecuencia. Pero si desde el gobierno central se insiste en que “la ciudad” se haga cargo de ella en plenitud en el caso del subterráneo, no se le puede brindar el flanco débil de negarle su ejercicio en el caso de la justicia ordinaria.)

Los bancarios del Ciudad no son más ni menos estúpidos que cualquier otro ciudadano. Se les hizo demasiado obvio que una medida que la patronal macrista seguramente iba a utilizar para justificar un endurecimiento de las relaciones laborales -e incluso algún despido, si al caso viene- se derivaba de manejos de poder que en nada servían al objetivo central de unificar a las grandes masas del pueblo argentino en pro de la constitución de una patria justa, libre y soberana, que es todo lo que cabe exigir de un gobierno peronista.

Este tipo de manejos erosiona el apoyo generalizado de que justificadamente goza el gobierno. Cada vez se hace más necesario un polo de reagrupamiento de todos aquellos que percibimos la necesidad urgente de ofrecer a los argentinos un ámbito desde el cual puedan apoyar al gobierno nacional sin verse obligados a aceptar sus errores por buena moneda. En esa tarea, aquellos sectores de la Izquierda Nacional que no hayan derivado en oportunismos irremontables hacia la burguesía nacional, o que no hayan caído en un rechazo ultraizquierdista del kirchnerismo, tenemos una responsabilidad esencial. Pero no seremos los únicos que formemos parte de él.

Todos en Guardia por la Soberanía Popular


PATRIA Y PUEBLO SE DECLARA EN ALERTA FRENTE A
UNA POSIBILIDAD DE GOLPE SUAVE EN LA ARGENTINA

Declaración del partido Patria y Pueblo - Socialistas de la Izquierda Nacional

1.- Ayer, 3 de octubre, el personal subalterno de la Prefectura Naval Argentina se colocó en estado de asamblea por una incorrecta liquidación de haberes y desencadenó una serie de movimientos similares que se extendieron a la Gendarmería Nacional y otras fuerzas, que aún siguen en esa situación.
Más allá de la indudable validez del reclamo gremial, el partido Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional advierte que este movimiento inusual puede terminar confundido con los recientes caceroleos de claro signo antinacional y oligárquico, en una estrategia de desgaste y “golpe blando” contra el gobierno nacional.

2.- Patria y Pueblo se declara en estado de alerta ante la eventualidad de que esta situación termine coadyuvando a poner en riesgo la soberanía popular personificada en la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner. Esa soberanía popular es condición de legitimidad de los propios mecanismos formales de la democracia. Si lograsen aprovechar esta movilización para sus propios fines, los promotores de la caída del actual gobierno obrarán en sentido opuesto a los intereses del pueblo y, desde ya, de la suboficialidad ahora movilizada que, como han subrayado sus voceros, forma parte del mismo.

3.- Dicho esto, debe quedar en claro que este reclamo gremial forma parte de la lucha de todos los asalariados por una ampliación de sus derechos y remuneraciones reales para recuperar el terreno perdido al menos desde el golpe de Estado de 1976. Esos derechos y remuneraciones todavía siguen recortados, a veces drásticamente, por normas jurídicas y administrativas heredadas del ciclo funesto abierto en setiembre de 1955, y no se desmontaron aún, pasados ya casi nueve años de un gobierno que no vacilamos en caracterizar como el mejor gobierno argentino desde la muerte del General Perón. Estas supervivencias jaquean la continuidad misma de un proyecto en cuya profundización se cifran las esperanzas de un pueblo entero.

4.- No cabe descartar la intencionalidad política, amén de una posible defensa de intereses de casta, de quienes tuvieron la responsabilidad administrativa de ejecutar el decreto 1307 que provocó el movimiento.
Y si no las hubo, la ineficacia demostrada es razón suficiente para tomar severas medidas.
La investigación anunciada por el Dr. Abal Medina, debe servir de punto de partida para una completa renovación de los cuadros superiores de las fuerzas armadas y de seguridad. Pero además se impone devolver a éstas en su conjunto un rol protagónico y dignificado, coherente con su origen y función, cuya ausencia so pretexto de "proteger la democracia contra los golpes de Estado" es irritativa y fortalece a quienes insisten en mantener vivo un antimilitarismo abstracto que solo beneficia a los enemigos de la patria.

5.- Las recientes experiencias de Honduras y Paraguay demuestran que la democracia, mecanismo imprescindible de representación de la voluntad mayoritaria, no es suficiente garantía de respeto a la soberanía popular. Si bien la declaración parlamentaria de apoyo al sistema democrático que obtuvieron los legisladores del oficialismo es un primer paso positivo con respecto a tiempos idos, sería ingenuo ignorar que algunos de los firmantes lo hicieron con probable reserva implícita de su “derecho” a utilizar los mecanismos democráticos para violentar esa soberanía.
El hecho de que los catorce senadores radicales y la senadora por el Frente Amplio Progresista María Eugenia Estenssoro hayan negado su firma al documento de mínima promovido por el oficialismo es sobrado aval de estas prevenciones. Instamos al oficialismo a trabajar para conseguir un pronunciamiento más duro, de defensa irrestricta de la soberanía popular, y la denuncia posterior de quienes rehúsen sumarse, como golpistas encubiertos.

6.- Lejos de demostrar las dificultades que implica una declaración más contundente, esa renuencia senatorial revela la necesidad urgente de su obtención. Del mismo modo, es preocupante por sus implicancias la ausencia de pronunciamientos explícitos de defensa simultánea y activa de la soberanía popular y de los derechos laborales de los trabajadores por parte de diversos sectores del movimiento obrero, que dejan así librado el respaldo al gobierno a un entusiasta pero minoritario apoyo de pequeños grupos de militantes y sus pintadas.
La conspiración oligárquico-imperialista es permanente, y mucho más amplia que un monopolio mediático: antecede al “grupo Clarín”, no da más que lo imprescindible por su subsistencia, y continuará no solo después del 7 de diciembre sino incluso en la lejana eventualidad de que el Sr. Magnetto alguna vez termine tras las rejas por el caso Papel Prensa.

7.- Todo esto demuestra de nuevo que solo el aislamiento político extremo de la minoría plutocrática (partidaria del retorno al peor de los pasados) y la movilización general del pueblo argentino y su presencia activa, permanente y vigilante en las calles de la patria pueden poner punto final a la permanente conspiración de los sectores privilegiados, responsables de la devastación económica, social y humana de nuestra Patria, y dispuestos a todo para torpedear el esfuerzo común de reconstrucción de la Argentina en el seno de la reunificación latinoamericana. 

TODOS EN GUARDIA POR LA SOBERANÍA POPULAR

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Lorena Vazquez, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz. 

SALIÓ PYP NRO 39!

LO INDESEABLE SE HIZO INEVITABLE
por Néstor Gorojovsky

Consternado e impotente, el pueblo argentino se encuentra ahora ante un gobierno que se asegura la “unidad vertical”, pero al precio de quedar solo frente a cualquier embate serio de la oligarquía o del imperialismo.

La deriva confrontativa de Hugo Moyano

Es importante entender que la iniciativa en el enfrentamiento la tomó Cristina Fernández de Kirchner, y no al revés. El resultado fue reducir el grupo de dirigentes fieles a Hugo Moyano a su expresión más concentrada, y dividir la CGT.

Pero el ingreso abrupto de Hugo Moyano a la acción política en confrontación con el kirchnerismo no fue feliz. Una seguidilla de equivocaciones políticas salpicó las últimas semanas de su lucha por el control de la CGT. Esos errores le apartaron apoyos y así los “Gordos”, ahora amigos del gobierno, con el demasiado evidente apoyo de la cartera laboral, han logrado judicializar esa disputa de tal modo que no pudo cerrarse el 12 de julio como estaba previsto.

La CGT se ha dividido. En la interna, los únicos que salen ganando son quienes fueron la pata sindical de la entrega… esa entrega que terminó llevándonos al 19 y 20 de diciembre de 2001. Hugo Moyano no es responsable, por cierto, pero no parece haber acertado hasta ahora con la táctica adecuada para contrarrestar este avance de lo peor del sindicalismo argentino.

Las reivindicaciones sobre las que concentró Hugo Moyano los tramos finales de su contraofensiva las hacen suyas aún quienes se le oponen. Pero al concentrarse en esas reivindicaciones sectoriales en lugar de aportar propuestas programáticas, el intento de Hugo Moyano de ingresar en la política lo terminó llevando a un callejón indigno de su hasta aquí magnífica trayectoria de tribuno sindical.

La equiparación del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner a una dictadura que hizo en su discurso de Plaza de Mayo reveló una miopía política inmensa en quien tampoco supo usar las cámaras del grupo Clarín sin diferenciarse del mensaje mediático del gran monopolio antinacional ni, para peor, de las barbaridades proferidas por el impresentable “economista” Melconián. En su discurso de Ferro, a diferencia de otras intervenciones, buscó acercarse a las posiciones del peronismo más conservador.

Indudablemente, la conducción cegetista elegida en Ferro es un “parlamento de los trabajadores”, como gustaba decir Saúl Ubaldini. No será el mismo caso con la que en teoría se elegirá en octubre, emasculada desde el vamos por la aceptación de la verticalidad hacia el gobierno. Pero dentro de ese parlamento de los trabajadores, Hugo Moyano tendrá que repensar su planteo si quiere cumplir un papel positivo al momento de “repensar el voto” de 2013 al que ha convocado a los trabajadores.



Las responsabilidades del gobierno

El mismo día de la movilización de sus seguidores a Plaza de Mayo, la Presidenta de la Nación criticó el modo en que se redistribuyen internamente los ingresos de los asalariados. Dijo, textualmente, que “Uno diría bueno, van a ganar más los que tengan mayores capacidades, los que hayan estudiado más, los que sean más necesarios. Ganarán más los médicos, los investigadores del CONICET, los profesores de las universidades”

Ése el ideal, aquello a lo que corresponde tender. Pero la realidad es muy otra: “No, lamento informarles que no es así. Muchas veces los salarios se obtienen por la capacidad de presión, esto es cuánto puedo amenazar y perjudicar a la sociedad para obtener un determinado salario. Y acá está la gran madre del borrego: de esos 62 mil millones de masa salarial registrada el 19% de los trabajadores se queda con el 41%, y el 81% de los trabajadores se queda con el 59 por ciento”.

Esa definición de país deseable que presentó la Dra. Kirchner subyace a todos los acontecimientos y les da el tono social. No es la de “todos los argentinos”, ni siquiera es la de todos los que la apoyan: es la forma de ver el mundo de la pequeño burguesía técnico-intelectual.

Cualquiera que conozca esos ambientes habrá escuchado alguna vez el siguiente razonamiento: “Cómo va a ganar más plata que yo un recolector de residuos, si soy profesor universitario y hago investigaciones que redundan en el beneficio de todos. Claro, Moyano les chifla y todos paran, y nos tapa la basura” Está mal que gane más que él (o ella) un basurero, pero no que lo haga un financista, un heredero o un (ex)chacarero que hace rato dejó de trabajar la tierra, vive de alquilar los campos y manda a sus hijos a vivir en un departamento en la gran ciudad para que estudien y se integren… a la pequeño burguesía técnico-profesional.

Una cosa es cuestionar a los de abajo, y otra, a los de arriba. Guste o no guste a quienes la apoyamos, ése es el ideal social que expuso la Presidenta de la Nación. Un país donde los méritos se reconozcan “desde arriba” y no como resultado de la sindicalización y la lucha de los asalariados.

Este programa quiebra la alianza plebeya, a no ser que los trabajadores se subordinen programática y estratégicamente a otras clases sociales y renuncien a disputarles el poder. Es lo que está sucediendo. La voluntad de dirección indisputada por parte del gobierno pone en riesgo la alianza plebeya, única garantía de superación de la barbarie oligárquica e imperialista.

Peor aún: la voluntad de impedir cualquier cuestionamiento cegetista al rumbo elegido no encontró mejor expresión que la que le dio Oscar Lezcano, de que el Ministerio de Trabajo exija a la conducción elegida el 12 de julio a que entregue el edificio de la CGT a los que (al parecer) serán electos en octubre, para que “Moyano deje de hacer política desde allí”.

Justamente, cuando es un deber hacer política.

LOS DEBERES DEL MOVIMIENTO OBRERO
por Bailón Gerez

Ante las dificultades del peronismo histórico para fraguar sólidamente esa unidad dialéctica, el movimiento obrero debe elaborar un programa que permita llegar a ella, que no solo contenga aquellas reivindicaciones de los trabajadores legalizados y reconocidos.

Los trabajadores no solo deben expresar su intención de ser una “clase política” y no solo “gremial” –a lo que tienen todo el derecho por más que el dogma “verticalista” tienda a negarlo- sino que deben actuar en consonancia. En este sentido, el primer paso es la confección de un programa de gobierno.

Tiene que presentar un programa también para los trabajadores en negro, los tercerizados, los jubilados y todos aquellos sectores sociales que hoy continúan excluidos. Esto para empezar, para continuar en la inclusión en el programa del conjunto de la sociedad, haciendo especial hincapié en la de sus aliados más inmediatos y estratégicos.

La alianza plebeya es un prerrequisito para avanzar en la profundización de un proyecto nacional. Históricamente, han existido en el peronismo sectores interesados en impedir la alianza de la clase obrera y la clase media. Durante la gestión del Gral. Perón la válida reivindicación de los humildes frente a los intelectuales que les impedían acceder a una vida digna, implícita en la consigna "Alpargatas sí, libros no", puesta en manos de la burocracia estatal funcionó como un mecanismo divisionista que expulsó a las clases medias. En su momento, el Chacho Álvarez creyó poder reemplazarla por la efímera yuxtaposición mecánica –“cada cual en su quintita y si la mía es más linda lo lamento”- del “Alpargatas sí, libros también”. Ahora, la falsa vieja antinomia parece repetirse, bajo la forma “Libros sí, alpargatas no”.

Nadie le va a regalar nada a la clase obrera. Para hacer valer sus derechos, que forman parte del frente nacional, tiene que ser su protagonista principal e incluso conducirlo con la unidad y la organización del movimiento obrero en su propio seno. Quienes pretendan prescindir, suprimir o reducir la participación del movimiento obrero solo estarán aportando a un nuevo fracaso y a una nueva frustración común. Sin clase obrera, no hay Movimiento Nacional viable.

Ya no es posible mantener a la clase trabajadora en un sitio subalterno. Estos primeros encontronazos, de pésimo pronóstico, lo demuestran. Es perfectamente posible cambiar el rumbo, más allá de errores circunstanciales de las personas a las que les toca empuñar el timón. Urge reparar las consecuencias del choque y modificar una lógica que solo producirá alegría entre los enemigos del pueblo argentino.

ANTE EL GOLPE PARLAMENTARIO EN PARAGUAY

El golpe parlamentario en Paraguay jaquea a todos los gobiernos interesados en la reunificación de la Patria Grande y pone a los argentinos y brasileños ante una gravísima responsabilidad.

Basta para caracterizarla el hecho de que, en nombre de los muertos en Curuguaty, se instala como jefe de la policía a uno de los responsables de la intervención policial contra los campesinos.

Patria y Pueblo repudia tajantemente la farsa montada bajo el nombre de "juicio político" que destituyó de la presidencia a Fernando Lugo, perpetrada por los mismos senadores que cajonearon durante cuatro años el ingresos de Venezuela al Mercosur.

Es por eso que los gobiernos de Argentina y Brasil, junto con los restantes miembros del UNASUR, deben pilotear la urgente restauración de la soberanía popular paraguaya no solo en defensa de la democracia política sino de la consolidación del proceso de unidad del la Patria Grande.

Los enemigos del pueblo paraguayo han obrado con astucia, audacia y decisión porque vieron que las relaciones de fuerzas en el interior de su país les permitirían adueñarse de las instituciones paraguayas y burlarse del espíritu de las nacientes instituciones sudamericanas. Su descaro es producto de la hegemonía oligárquica que hace trizas al Paraguay desde hace un siglo y medio y a la que es preciso derrotar.

Argentinos y brasileños tenemos una gran responsabilidad, y si no la asumimos podremos ver cómo una seguidilla de operaciones de igual tenor buscará romper la construcción sudamericana que logramos cimentar a partir de la batalla diplomática de Mar del Plata.

Paraguay es un límite. Si se desea salvar el Unasur y el Mercosur hay que atacar drástica y directamente los intereses de la oligarquía paraguaya, p    or más que sus aliados y socios en Brasil y Argentina pongan el grito en el cielo.

Los golpistas se refugian en la débil validez formal de sus procedimientos. Pero éstos configuran una farsa ilegítima.
No es momento de guardar las formas, porque si así lo hiciéramos solo guardaríamos la formalidad que beneficia a los enemigos de la unión americana.

Ante la tensión entre el Gobierno Nacional y la conducción de la CGT

NADIE TIENE DERECHO A JUGAR CON EL DESTINO DEL PAÍS
EL PUEBLO ESPERA VER LA GRANDEZA DE SUS MEJORES DIRIGENTES

Está llegando a un desenlace nefasto la tensión entre el gobierno nacional y la conducción de la CGT, que empezó a crecer desde el frío relegamiento, en las listas de la última elección, de los candidatos al parlamento propuestos por la conducción del movimiento obrero.

El 20 y 21 de junio de 2012, los grandes monopolistas, los especuladores, los terratenientes, los financistas, los traficantes de dólares, los explotadores, los cipayos, colonizados y enemigos de la soberanía económica en general se toman revancha por el 19 y 20 de diciembre de 2001.

Aquellos que días atrás se reunían para cacerolear en las esquinas coquetas de las grandes ciudades están descorchando champagne, y los escribas del odio y la colonización pedagógica están afilándose los dientes para despedazar a tarascones al movimiento nacional.

La oligarquía, el estáblishment y sus aliados, en suma, están festejando como una ansiada victoria este quiebre entre Hugo Moyano y el gobierno nacional.

El pueblo argentino no se merece estos acontecimientos. Demasiados compatriotas murieron el 19 y 20 de diciembre de 2001 para abrir la puerta que permitió al Dr. Néstor Kirchner y a la conducción del MTA, encabezada por Hugo Moyano, sellar el acuerdo político que sustentó todos los avances obtenidos a partir del 25 de mayo de 2003.

Las dos fuerzas en pugna en este enfrentamiento lamentable son las dos patas fundamentales del frente nacional. No se puede volver a tirar el poder, que tanto costó obtener, por la ventana de un canibalismo divisionista y sectarizante. El frente nacional necesita en forma imprescindible el componente obrero con representantes genuinos y de probada militancia y lealtad, sin el cual las posibilidades del triunfo del proyecto nacional se esfuman.

Nadie, nadie, tiene derecho a jugar con el destino del país. Ni siquiera Hugo Moyano, ni siquiera Cristina Fernández de Kirchner.

Es la hora de la grandeza, que hoy no se mide por las banderas que se enarbolan, sino por las que se está dispuesto a bajar para garantizar la unión ante el enemigo común. Con sus últimas acciones, el compañero Hugo Moyano fortalece a quienes quieren ver menguar el proyecto nacional que conduce la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, con el apoyo indiscutido del pueblo argentino.

Más allá de cómo comenzó esta rajadura en el seno del pueblo, el cro. Moyano comete un grave error al equiparar al gobierno nacional, aún como metáfora, con una dictadura militar. Además, deja en falsa escuadra a muchos que lo apoyaron con la máxima lealtad en los peores momentos.

La fractura del frente nacional deja debilitado al movimiento nacional y expone al pueblo argentino ante una oligarquía que sigue conspirando.

El partido Patria y Pueblo - Socialistas de Izquierda Nacional tiene todo el derecho a reclamarle a ambas conducciones, que siempre han tenido nuestro más leal y franco apoyo, que depongan su rumbo de confrontación, y se sienten a discutir sus diferencias sin poner en peligro la reconstrucción del movimiento nacional, tan trabajosa como necesaria.

Más de tres docenas de argentinos murieron el 19 y 20 de diciembre de 2001. Fueron la coronación de una larga masacre silenciada, que empezó con el bombardeo a la Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955 y llegó a su máximo durante la carnicería abierta en 1976, sin terminar de apagarse hasta la llegada de Néstor Kirchner al gobierno.

Esas miles de vidas tronchadas claman por cordura a una dirigencia que tiene todas las condiciones de estar a la altura de lo que de ella se exige.

Es el momento de iniciar una nueva era en las relaciones internas dentro del frente nacional. Cada vez que se produjeron este tipo de rupturas, la gran perdedora fue la Patria.

Los argentinos esperamos gestos de patriotismo y no queremos ser decepcionados por estos, los mejores dirigentes que tuvimos en larguísimas décadas.

Hoy más que nunca cerrar filas y trabajar por la recomposición del frente nacional.

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Lorena Vazquez, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz 

LA OLIGARQUÍA Y LA PROVINCIA DE BS. AS.

El estáblishment está organizando una nueva intentona destituyente en torno al revalúo fiscal rural bonaerense y cuestiones similares en otras provincias que los argentinos tenemos que parar en seco. Ante este nuevo intento desestabilizador del estáblishment para avasallar la soberanía popular, el campo nacional tiene que cerrar filas.

La presión desestabilizadora se está ejerciendo sobre los gobernadores de las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires (al cordobés de la Sota, “esperanza blanca” de los oligarcas, lo dejan tranquilo).

Pero el vértice de la confrontación se da, como no podía ser de otro modo, en la provincia de Buenos Aires, base de apoyo fundamental de la más rancia oligarquía argentina y al mismo tiempo sede de la mayor concentración obrera del país.

El gobernador de esa provincia, Daniel Scioli, enfrenta en estos días las amenazas de un sector del ruralismo encabezado por el matón Hugo Biolcati, que con el pretexto de un largamente demorado revalúo de la contribución fiscal territorial, pretende desencadenar un nuevo lock out patronal con cortes de ruta incluidos.

El bloque oligárquico y el estáblishment se enancan en un reclamo sectorial de pequeños y mediados productores rurales para librar batalla política contra la posibilidad misma de que el gobierno elegido masivamente por los bonaerenses pueda… gobernar.

Lanzaron un apriete sobre los legisladores que tuvo particular efecto sobre los pertenecientes a la Unión Cívica Radical y al FAP, y dejó sin quórum al oficialismo para tratar en Cámara la norma fiscal. Hasta ahora no hemos escuchado un solo comentario crítico de la pandilla de “periodistas independientes” que se arruina las cuerdas vocales gritando contra este recurso… cuando lo usa el oficialismo.

Ahora, los matones golpistas cuestionan el derecho democrático del gobernador a imponer por decreto aquello que la oposición legislativa, pese a haber estado de acuerdo originalmente, le niega ahora. El carácter clasista del reclamo se percibe, además, en que cuando por la misma vía se revaluaron los inmuebles urbanos esta atribución no le fue cuestionada.

“La Nación” tituló el 28 de mayo que hay una “Amenaza del campo a Scioli si sube impuestos por decreto”. En el programa de Nelson Castro, un dirigente de la Federación Agraria Argentina expuso con toda claridad el objetivo político y desestabilizador de la movida cuando dijo que se oponen a que por la vía de este revalúo se incremente lo recaudado por el Impuesto a los Bienes Personales ya que "no quieren aumentar la caja de la Reina Cristina".

Mientras tanto, pequeños grupos de especuladores y el aparato entero de los medios antiargentinos tratan de generar una corrida hacia el dólar, pretenden cubrir de autoridad moral a los traficantes piráticos de divisas y proclaman la necesidad de una urgente megadevaluación que termine de beneficiar, ante todo, a los sectores agrarios. “El campo presiona el alza del dólar para aumentar su renta en pesos”, titula en tapa el diario Buenos Aires Económico del 29 de mayo, y su página web denuncia que “retiene u$s 8100 M en soja y especula con una devaluación del peso”.

Estamos, otra vez, ante una intentona destituyente: hoy, a través de la presión devaluatoria, que en el caso de la oligarquía se nutre de las ingentes ganancias que el mismo gobierno que desean derrocar les permitió acumular en los últimos años.

En esta situación, no interesa si el revalúo inmobiliario rinde un centavo más a las arcas de la provincia, o si no rinde nada.

De lo que se trata es de si la voluntad soberana del pueblo argentino que consagró en las urnas a los gobernantes actuales para profundizar un proceso de mayor justicia y equidad será respetada. La alternativa es que sea destituida como fuente legítima de poder y ocupen su lugar las corporaciones económicas y mediáticas para imponer su programa desindustrializador, recesivo e inequitativo

Hay que poner en caja, de una vez y para siempre, a estos eternos conspiradores. De la firmeza con que Daniel Scioli, Gabriel Mariotto y el conjunto de los representantes populares consagrados el 23 de octubre del 2011 enfrenten a la patota de la Sociedad Rural Argentina apoyada por sus voceros mediáticos depende la gobernabilidad del país.

La solución definitiva a este tipo de aprietes está en la creación de una Empresa Nacional de Producción Agropecuaria y en la nacionalización del comercio exterior. Hasta que se tomen estas medidas, es urgente que los diversos componentes del movimiento nacional y popular perciban que los enemigos están afuera, se desembaracen de sus agentes internos, y consoliden sobre la movilización de masas un poder incontrastable.

El enemigo de la patria ataca de nuevo para que los trabajadores y el pueblo sigamos sosteniendo la renta usuraria que considera su derecho divino.

Están en juego el futuro de la Argentina y los avances obtenidos
desde la asunción del mando por Néstor Carlos Kirchner.

Hay que enfrentar la usura de una clase dispuesta a todo
para conservar sus privilegios con un Frente Nacional en marcha.

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz, Lorena Vazquez