TRELEW





EL ENCUENTRO DE PARTICIPACIÓN POPULAR ABRIÓ UN NUEVO LOCAL EN TRELEW

El viernes próximo pasado a partir de las 20 hs se realizó un acto público del Encuentro para la Participación Popular con motivo de la inauguración de su sede en Centenario 827 A de la ciudad de Trelew. Las organizaciones convocantes de esta convergencia de fuerzas políticas son el Partido Socialista Auténtico del Chubut, el Grupo Peronista “11 de Marzo” y el Partido Patria y Pueblo – Izquierda Nacional.
 
El local fue totalmente colmado por militantes socialistas, peronistas y de diversos  movimientos sociales, políticos y de organizaciones sindicales de Trelew, Rawson, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia y de distintas localidades del interior provincial. En el transcurso del acto se leyeron, entre otras, adhesiones del histórico dirigente socialista Víctor García Acosta, del diputado (MC) Carlos Raimundi, de la Corriente para la Liberación Nacional (COLINA) que dirige Alicia Kirchner y del dirigente de la Izquierda Nacional  Néstor Gorojovsky.

Explicitando los objetivos del Encuentro de consolidar un fuerza política que apoye en forma independiente el proceso iniciado en el 2003, consolidando los logros obtenidos pero realizando una tarea militante en la búsqueda de la realización de las tareas pendientes (como la recuperación de petróleo y la profundización de la justicia social) se dirigieron a los presentes el secretario general del PSA del Chubut Anselmo Montes y los dirigentes peronistas Freddi Morado y David Patricio Romero, referentes provinciales del “Grupo 11 de Marzo”.


*NRO4  del periódico del EPP:

MAÑANA 28/09 todos a Tribunales!!

LOS GRANDES MEDIOS SON UN EJÉRCITO DE OCUPACIÓN ESPIRITUAL, 
LOS EJÉRCITOS DE OCUPACIÓN NO ADMITEN COMPETENCIA

La Corte Suprema de Justicia de la Nación es, ante todo y en primer lugar, “de la Nación”. Cuando la Corte se aparta de este dato elemental, quiebra el origen de su legitimidad.

El oligopolio mediático que lleva como nave insignia al Grupo Clarín jamás se consideró parte de esa Nación, a la que solo rinde homenaje en la versión antipopular de “nación” que impuso el General Mitre tras la derrota de las mayorías argentinas en la fatídica batalla de Pavón. Para ese grupo de poder, seguimos en la disyuntiva de “civilización” (la “nación” mitrista) y “barbarie” (la “chusma” federal, yrigoyenista, peronista, obrera y popular). Esa dicotomía sarmientina que tanta sangre hizo correr y que tanta miseria ha descargado en siglo y medio de dramática historia.

Ahora pretenden mantener, contra el espíritu de una ley que contó con apoyo legislativo abrumador, el derecho a una posición dominante y al ejercicio de una dictadura de la opinión pública. Esperan para ello el amparo de la Suprema Corte en relación al artículo 161 que establece los plazos de liquidación de su imperio. Una ley moderada y racional, que pone coto a la expansión desvergonzada del monopolio a partir del 24 de marzo de 1976, les parece un ejemplo de barbarie que ningún juez probo podría aceptar.

Buscan asegurarse el tiempo necesario en la tarea febril de mantener sus mal habidos “derechos” contra la voluntad del cuerpo mayoritario de la patria, la verdadera Nación que exige el fin de esa dictadura ideológica. Para eso ejercen su presión sobre la Corte Suprema.

Las mismas fuerzas que en marzo del 76 apoyaron al régimen cívico-militar de Martínez de Hoz y Videla se expresan hoy en esa pretensión del Grupo Clarín. Son los mismos que, desde Pavón hasta nuestros días, pusieron toda la gran prensa comercial, todos los medios de difusión, todas las agencias de publicidad, al servicio del coloniaje. Son los que desde La Prensa y La Nación moldearon el pensamiento “políticamente correcto” de la infame Argentina del Centenario. Son los que se burlaron de Yrigoyen año tras año y celebraron el golpe antiyrigoyenista de 1930 desde los titulares de Crítica. Son los que formaron la opinión “progresista” de la Argentina desde las páginas de El Mundo (propiedad del ferrocarril inglés) durante la Década Infame. Son los que arrinconaron hasta la extinción el efímero diario Reconquista, de Raúl Scalabrini Ortiz, por el solo pecado de defender el interés nacional en una Argentina vasalla.

Son los que glorificaron la Libertadora, los que tomaron por asalto los medios después del 55, los que aceptaron de buen grado al gusano exiliado Goar Mestre en el Canal 13 de 1960, los que prepararon la opinión pública para apoyar el golpe de Onganía, los que, finalmente, hicieron lo propio con el de Videla, negaron y ocultaron las peores infamias del régimen (mientras veían impasibles cómo desaparecían periodistas de sus propias redacciones). Son, finalmente, los que recibieron como premio y coima el monopolio de la fabricación local de papel para diarios.

El bloque oligárquico ha utilizado todos los medios para impedir la transformación de la Argentina en un país industrializado, moderno, con poderoso mercado interno y una clase trabajadora dignificada por su lugar en la producción y en el reparto del poder. Son enemigos jurados, por lo tanto, de esa Nación de la que la Corte Suprema es parte. La ley de Sistemas de Comunicación Audiovisual, lejos de eliminar este verdadero ejército de ocupación de nuestras mentes, solo pretende generar un ámbito comunicacional que ponga en pie de igualdad a estos defensores del atraso y el coloniaje con quienes deseamos transformar a la Argentina en una Patria digna, para todos sus habitantes, e integrada a América Latina.

Es para recordarle eso a la Corte Suprema, y para expresarle el apoyo de la Nación real contra la seducción mediática del monopolio, que el Partido Patria y Pueblo y la  Agrupación Aukache convocamos a todos los argentinos a manifestarse el 28 de setiembre ante la sede de la Corte para contrarrestar la presión de los grandes medios.

EL PUEBLO ARGENTINO CONFÍA EN QUE LA CORTE SUPREMA FALLE CONTRA EL EJÉRCITO IDEOLÓGICO

>>> MAURICIO MACRI Y LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Desde que Mauricio Macri asumió la jefatura del Gobierno de la Ciudad, los que pertenecemos al campo popular no nos sorprendió ninguna de sus medidas antiobreras y antipopulares.

Salvo la izquierda abstracta que le gusta poner a los políticos como gatos en una misma bolsa, hay que tener en cuenta que el Macrismo representa lo peor de los prejuicios de la sociedad porteña. Su base política son estudiantes de colegios y universidades privadas, segundas líneas de antiguos partidos antinacionales cómo el menemismo y el cavallismo, gerentes de empresas privatizadas, ex miembros de fuerzas de seguridad expulsados por motivos “non santos” y contratistas del estado: todos ellos preparados para apropiarse de los fondos públicos cómo venían haciendo en los 90’.

Teniendo en cuenta su base política, se puede explicar muchas de sus medidas: expulsión de 2500 trabajadores del estado de la ciudad, con experiencia; reemplazados por estudiantes de universidades privadas, sin experiencia, con sobresueldos. Nuevos contratos con el estado favoreciendo al contratista y no al estado y al pueblo: las viandas escolares pasan de $5 a $7,5 por alumno pero con la disminución de la calidad. En el rubro de los contratos llamo la atención que la canchita de fútbol de una escuela de Lugano saldría $200.000. Podemos decir sin equivocarnos que es el gobierno que a cada santo le debe una vela pero, no son santos que desconfían de las grandes limosnas, todo lo contrario, financió en millones de pesos las refacciones de los colegios privados y destinó los fondos de salud y educación para darle trabajo a “ex -policías” expulsados de las fuerzas de seguridad, creando la policía Metropolitana bajo la excusa que lucha contra el delito.

Ante ésta situación, la educación se fue precarizando: se sacó los equipos de trabajo de las escuelas, principalmente los psicólogos, no se ejecutaron las refacciones en las escuelas, el sueldo de los docentes se deterioró con la excusa de la falta de dinero y, para colmo, no pagó la boleta de gas en el área educativa.


>>>  ORÍGENES DEL CONFLICTO
           
En los comienzos de su gobierno, Macri no dudó en sacar las Becas, que apenas representa una simple moneda para el presupuesto de la Ciudad, pero las movilizaciones estudiantiles impidieron su realización lo cual, al fin y al cabo era una caja muy chica en comparación a su posible desprestigio político. En el ámbito laboral, la situación cambió: si bien, durante los gobiernos de Ibarra y Telerman en las mesas de negociaciones, a veces con paro y a veces sin ellos, algunas reivindicaciones salariales se obtenían, ahora para el sindicato, la lucha iba a ser mas costosa. El sindicato apostó a los paros y a la movilización, de la manera que lo venía haciendo anteriormente, pero las negociaciones en términos comparativos resultaban mínimas

El gobierno de Macri apostó a la dilación y el agotamiento ya que muchos docentes empezaron a emigrar a la provincia de Buenos Aires donde los sueldos son más altos. También, la falta de aperturas de nuevas fuentes de trabajo y la no discusión sobre titularizaciones, donde el docente puede encontrarse sin la angustia de perder su fuente de trabajo, agravó el estado de agotamiento y la falta de docentes propuestos en actos públicos. También el macrismo, sabiendo de la existencia de 17 sindicatos empezó a negociar por separados para fragmentar la unidad sindical para una lucha decisiva. Apoyado sobre lo peor de los prejuicios antisindicales, el macrismo convirtió a la victima en victimario, buscó mediante la dilación, la fragmentación y el agotamiento desprestigiar al sindicato mayoritario (UTE) ante sus afiliados. El sindicato tomó una actitud defensiva: acompañamiento de los estudiantes por las becas, acompañamiento sobre los planes docentes dados de baja, esto esperando el momento oportuno

SINDICATO Y ESTUDIANTES

Así como se agotan los docentes, los establecimientos empezaron a agotarse. La falta de ejecución de las refacciones edilicias tiene un agravante, que cualquier albañil sabe, menos los arquitectos inspectores del macrismo que se le derrumban boliches y edificios: la humedad, principalmente de la ciudad, carcome las construcciones salvo que se le contrarreste el sistema de calefacción que Macri no puso en funcionamiento.

Una desidia y un ataque constante en las condiciones de vida de los mas pobres habitantes, primero se expreso en un fastidio entre docentes y alumnos, la mal llamada violencia escolar y no violencia del gobierno hacia los miembros de la comunidad educativa que ahora se traduce, en la lucha de los estudiantes por sus condiciones  mas elementales ya el estudiante, por experiencia, sabe que el enemigo no es el docente, cosa que el Gobierno de la Ciudad le gustaría, sino el Macrismo.

El día 24/08, después de no llegar a ningún acuerdo, los docentes realizaron un paro por 24 hs., Mientras esto sucedía, los estudiantes empezaban a tomar lo que les pertenece cómo pueblo, las escuelas públicas. El sindicato docente mayoritario (UTE) comenzó apoyando a los estudiantes y a darle un espaldarazo, rechazó las listas negras. Si bien algunos directivos confeccionaron listas negras, otros directivos y docentes las rechazaron. El sindicato ve que ha llegado la oportunidad y llama a un a los estudiantes el día 16 por reivindicaciones conjuntas en toda el área educativa. Cómo muestra del apoyo del sindicato, se rechaza las listas negras y la extensión de las jornadas escolares. Mientras se realizaba el plenario de delegados el día 08/09 se llamo a votación rápida para ir al Normal nº 8 ante la posibilidad de desalojo, el plenario, casi en toda su totalidad se hizo presente. Ante posibilidad de provocaciones, el sindicato, junto a agrupaciones sociales se mantiene en estado de alerta.

El día 15 y 16 es necesaria una campaña de agitación y organización entre todos los miembros de la comunidad educativa, para encabezar de una vez por todas, un movimiento de lucha que debilite completamente al Macrismo y expulse de una vez a los peores políticos antinacionales y antipopulares del gobierno de la ciudad.


Guillermo Bustos*  – Patria y Pueblo Capital Federal

* Guillermo Bustos ademas de ser militante de PYP, ejerce la docencia en el Sur de la Capital Federal y milita en el sindicato docente  UTE.

SALIÓ PYP NRO. 30!


UNA GUERRA DE POSICIONES*

| Por Néstor Gorojovsky, Secretario General Patria y Pueblo

En otro lugar comentamos la payasesca comparación de Argentina con Cuba que hizo el presidente de la UIA: detrás de la ira de Héctor Méndez, más que el odio a que le metan la mano en las ganancias para quitarle un diez por ciento, está el creciente peso político del movimiento obrero y el temor que esto le inspira. No se trata solo de Méndez, ni mucho menos. Menos difusión que su absurda comparación tuvieron un par de declaraciones más conceptuales, emitidas al mismo tiempo y con firmas mucho más temibles, por mucho más pensantes.

UN DÚO POCO HABITUAL
El 9 de setiembre, en una infrecuente y significativa coincidencia, tanto el veterano Mariano Grondona como su indiscutible candidato a sucesor Carlos Pagni editorializaron en La Nación sobre estos acontecimientos, en llamativa sintonía común.

Grondona, en un artículo titulado “Moyano va por más”, resalta la creciente empatía entre “Kirchner” y Moyano, paralela a un ataque kirchnerista a la “clase empresaria” en su conjunto. Y deja entrever, entre viboreantes signos de interrogación: ese Moyano, cuyo “poder no ha cesado de aumentar”, puede haber dejado ya de ser un uno de los “subordinados a Kirchner” para estar “en un pie de igualdad con su presunto jefe”. Alude a la “daga de la traición” que Moyano le tiene reservada para cuando empiece a debilitarse, y termina con la pregunta insidiosa: “¿Qué le quita en todo caso el sueño al ex presidente? ¿Una oposición aún dispersa o la sospechosa disciplina de sus principales seguidores?”

Carlos Pagni es más claro y directo aún. Titula “Kirchner, el gran bocado de Moyano”, y considera a este último una “usina de crisis que el oficialismo no puede controlar”. Dice que el sindicalista espera el momento de ocupar el lugar de Néstor Kirchner, en una “involución” con respecto a la “democratización del peronismo posterior a 1983”, cuyo vector principal (atención) fue el “repliegue de los sindicatos en la vida del partido” ¡Los que se habían “replegado” en 1983, en realidad, eran los sectores más nacionales del justicialismo, especialmente la clase trabajadora y la pequeño burguesía asalariada, y ese “repliegue” que Pagni celebra como base de la “democratización” del peronismo terminó llevando directamente a Carlos Menem!

UN HORROR QUE ACECHA DESDE 1945
Sabedor de la estrategia inflacionaria del estáblishment, Pagni amenaza a Cristina Kirchner con una guerra civil económica debida al excesivo poder de “Moyano”. Afirma, arbitrariamente, que la ausencia de “pauta oficial” para las paritarias de 2010 debilita a Kirchner frente a Moyano, porque la inflación solo afecta a “los trabajadores informales, corazón de la feligresía kirchnerista”. En esa hipotética guerra antikirchnerista lanzada desde la CGT (y no, por supuesto, desde las inocentes patronales oligopólicas que son las que controlan los precios), el acto previsto por Moyano en River Plate para el 15 de octubre es una arremetida a la búsqueda del poder absoluto.

Todo esto es una “trampa odiosa” que logra aislar a los Kirchner de “la clase media”, dice Pagni, mientras “siembra de dificultades la recuperación industrial en la que el Gobierno cifra sus expectativas proselitistas”. Porque Moyano, ironiza, “no pretende, como un vulgar destituyente, derrumbar a los Kirchner. Se ha propuesto, insaciable, devorarlos.”

Ambos analistas oligárquicos revelan así qué es lo que realmente desvela al señor Méndez. Los dos parecen impolutos repúblicos dispuestos a defender incluso un gobierno nacional que detestan, si hace falta, contra el avasallante y tenaz villano de la CGT. Pero en realidad lo que están mostrando es el temor que provoca en la oligarquía argentina el creciente poder de los trabajadores, que pese a todo se va incrementando a medida que avanza la reindustrialización del país. Es cierto, y no es un secreto, que la dirigencia de la CGT –en muy buena hora- ha decidido lanzarse a la política. En ningún momento lo hacen en contra del kirchnerismo, sin embargo, sino en defensa de la profundización de aquello que el kirchnerismo ha iniciado.

Y en ello reside, justamente, el peligro que ven Méndez, Grondona y Pagni. Desde el 17 de octubre de 1945, un fantasma incesante ronda las pesadillas de los estrategas cipayos de todo pelaje: que los trabajadores dejen de ser la columna vertebral del movimiento nacional y se coloquen, conciente y decididamente, a la cabeza. Eso es lo que Méndez quiere decir, en su media lengua ignara, cuando compara a la muy capitalista y burguesa Argentina de hoy con la Cuba socialista de Fidel Castro.

LA RECIEDUMBRE DEL “PERDEDOR” Y LA ILUSIÓN DEL “GANADOR”
Para colmo de males, ni Méndez, ni Pagni, ni Grondona pueden disfrutar de un frente antinacional unificado, por más esfuerzos que hagan. El Grupo A sirve para empantanar el Congreso, pero es “puro grupo” cuando de acordar un rumbo común se trata. No hay modo de juntarlos.

Es que la idea de que el 28 de junio había triunfado la oposición republicana ante la codicia de poder kirchnerista se reveló una maravillosa pero efímera ilusión. A medida que pasó el tiempo, se hizo cada vez más claro que esas parlamentarias fueron una derrota del kirchnerismo, pero solamente eso. En política, no toda derrota propia es un triunfo del adversario, y no se vence cada vez que se gana.

Todo el razonamiento era insostenible porque se asentaba en una falsa oposición donde la “virtud republicana” se oponía al “ansia de poder absoluto”. La verdad es menos espiritual, y mucho más pedestre. Desde el 19 de diciembre de 2001, la política argentina gira en torno de la puja de hierro entre dos opciones incompatibles: o se parte de esa derrota histórica del bloque antinacional para relanzar el proyecto cortado en 1955, sobre nuevas bases, o se amansan y regimentan las fuerzas desatadas en ese momento para sostener, hasta mejores tiempos, las líneas maestras de la economía extrovertida construida a partir de la caída del General Perón.

El secreto de la reciedumbre kirchnerista, que empezó a demostrarse ya al día siguiente de la derrota electoral, radica en su decisión de seguir avanzando, con creciente determinación, en torno al primero de esos dos caminos. Es cierto, sin embargo, que el gobierno de Cristina Kirchner, al igual que el de su antecesor y marido, se autolimita en la profundidad de sus medidas y en la confrontación antioligárquica prefiere seguir una vía fría que se presta a múltiples equívocos, con señales no siempre claras. Esta senda de reformas parciales dificulta la adhesión de los sectores de pequeña burguesía que se benefician con sus medidas de un modo indirecto, aunque ya ha señalado un camino claro a aquellos a los que la falta de signos ciertos había desorientado en junio del 2009.

Y es cierto también que ni Cristina ni su predecesor creen posible o necesario un ataque definitivo y en profundidad a las fuerzas del atraso económico y social de la Argentina. Es éste el origen de su mayor debilidad, puesto que esas fuerzas no solo se oponen a un ataque de ese tipo (que es lo que se pretende evitar con el rumbo adoptado) sino que ni siquiera toleran las reformas que lleva adelante el kirchnerismo, por más que sean relativamente suaves y a veces incluso queden esterilizadas en el camino por falencias de quienes tienen que ejecutarlas concretamente. La negativa a llevar hasta las últimas consecuencias el contenido revolucionario del camino reformista, así, dificulta la coagulación de un frente nacional a la altura de las tareas que enfrentamos.

LA OPOSICIÓN, ENTRE EL DESEO Y LA IMPOTENCIA
Esas tareas requieren, indudablemente, horizontes ideológicos más radicalizados y, mucho más importante, una reorganización del campo nacional que ponga a los trabajadores a su cabeza. Como vimos, ésta es la perspectiva que más temor provoca en los intelectuales más lúcidos del campo antikirchnerista. Pero no es ése el principal problema que aqueja a esa oposición.

Su problema principal es la tensión que existe entre el proyecto que cada uno de sus políticos levanta, las fuerzas sociales reales que le dan apoyo, y las necesidades de la fracción del pueblo argentino cuya representación desea asumir. Los grandes medios intentan engendrar un Frankenstein seductor a partir de la materia muerta sembrada por el estallido del 2001, pero esos muñones y miembros dispersos no tienen un eje unificador, y mucho menos una fuente de energía vital.

Si bien esto brinda al campo nacional un respiro momentáneo que corresponde aprovechar, no hay modo de asegurar que este respiro llegue a garantizar ni una victoria electoral en la primera vuelta de las presidenciales, ni mucho menos que esa victoria se alcance en una hipotética segunda vuelta. Allí volverían a resaltar las limitaciones del kirchnerismo, pero esta vez no se trataría de una derrota temporal sino del asalto al Ejecutivo por parte de una pandilla dispuesta a asegurar el retorno más rápido y profundo posible a la Argentina extrovertida y vasalla de los 80 y 90. El único bastión firme frente a todo esto es, justamente, el movimiento obrero.

*Editorial del periódico del Partido Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional, Nº 30, septiembre de 2010, Buenos Aires, Rep. Argentina.