TODOS A VELEZ X LA PROFUNDIZACION PATRIOTICA DEL RUMBO NACIONAL

El Partido Patria y Pueblo - Socialistas de la Izquierda Nacional considera que la ley de soberanía hidrocarburífera y la expropiación en curso del 51% de las acciones de YPF constituyen un hito restaurador de la soberanía económica argentina. Lejos de crear un mero mecanismo de equilibrio en las cuentas externas, permiten al gobierno nacional orientar y sistematizar el crecimiento industrial del país, tanto por la vía de los costos energéticos como por la reorientación de las demandas y los productos de la empresa a las necesidades de la economía nacional.

Decisión de tal envergadura ha despertado un odio equivalente. La contraofensiva de los intereses afectados, que no son solo los de la multinacional Repsol sino el conjunto del sistema del coloniaje, requiere una firme unidad de acción de parte de todos los patriotas argentinos, más allá de banderías políticas. Por lo tanto, adherimos al acto convocado para el 27 de abril de 2012 en el estado de Vélez Sársfield, para refrendar con nuestra presencia el apoyo que damos a la profundización patriótica del rumbo nacional del gobierno de la Doctora Cristina Fernández de Kirchner.

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz, Lorena Vazquez

SALIÓ PYP 38!

Editorial por Nestor Gorojovsky

Es un secreto a voces que el gobierno nacional, inquieto ante la perspectiva de una crisis mundial que (sabiamente) percibe en crecimiento y no en disminución, pretende aquietar las aguas empresariales para aguantar el inevitable cimbronazo.
Quizás esa conciencia del invierno global que se nos viene se deba a la “marxista” mirada del viceministro de Economía judío, Axel Kicillioff (como dijo, no sin cierto aroma a carne humana chamuscada en Auschwitz, el folletinero de “La Nación” Carlos Pagni). Acierta (el gobierno, no Pagni). Porque el parate es inevitable tras el incendio de los valores acumulados durante cuarenta años por el sistema financiero globalizador e imperialista.
Estos valores no encontraron salida en la producción de bienes porque era imposible incrementar el consumo de las masas en el grado necesario sin poner en riesgo las tasas de ganancia (lo que se vio dramáticamente en la crisis de 1975). Ahora es el momento en que tanta ficción tiene un aterrizaje forzoso, y es muy bueno que el gobierno argentino tenga plena conciencia de ello.
Menos bueno, quizás, aunque no totalmente incorrecto, encontramos el modo en que busca sostener la firmeza nacional.
Por un lado, toma ciertas medidas indudablemente dignas del mayor aplauso en algunos sectores de la economía, como la transformación del Banco Central (de los financistas) en un verdadero Banco Nacional (de los argentinos), por decirlo en los términos del analista económico-político sino-estadounidense Henry Liu.
También (¡al fin!) avanza sobre la penetración imperialista en el campo energético. Al momento de escribir estas líneas fuertes rumores aseguran que finalmente el Estado pasará a controlar Repsol-YPF. Ojalá se materialicen. Pero aunque así no sea, es cierto que existe conciencia cada vez más clara de la imposibilidad de seguir con la hegemonía absoluta de la empresa privada en el tema gas y petróleo, y se está avanzando en un sentido nacional general.
La madera de la tercera pata de la mesa, sin embargo, está apolillada. Casi como una transacción con el alto empresariado, parecería que también es intención del gobierno descargar el peso del enfriamiento sobre los hombros de los asalariados “privilegiados” (en rigor, los que menos peor están en un país donde aún no se han recuperado los niveles de ingresos reales no ya de 1975 –hoy por hoy, mito inalcanzable- sino del inicio de la convertibilidad). El mazazo inicial, la prueba de amor que el empresariado necesita, cae sobre sus conducciones más aguerridas y más defensoras de su independencia.
Esa política parece estar empujando a la Casa Rosada a tratar de “disciplinar” la actual dirigencia de la CGT, forjada en las largas luchas contra el coloniaje que culminaron con el 19 de diciembre de 2001. Los tironeos, las operaciones y las investigaciones en torno a la APE que analizamos en otra nota no son sino una muestra privilegiada del embate en su conjunto. El destrato al movimiento obrero en el armado de las listas electorales del 2011, el silencio de radio de la Casa Rosada hacia Hugo Moyano, y la mala información que nutrió recientes declaraciones de la Presidenta sobre los docentes argentinos se inscriben en la misma línea.
No nos parecen movimientos razonables, ya que una mayoría electoral, en la Argentina, se derrumba fácilmente cuando el estáblishment, la oligarquía y el imperialismo logran articular a las masas en torno a alguna bandera falsa para atacar (y eventualmente derrocar) a un gobierno popular. Entre 1952 y 1955, y por cosas así, Perón pasó de una mayoría electoral aplastante al exilio.
Nada que quiebre la alianza plebeya entre clases medias y trabajadores es buena política. Pero que estos lineamientos sean erróneos no implica que del otro lado se pueda hacer cualquier cosa.
Últimamente, Hugo Moyano, el hombre que más hizo dentro del movimiento obrero para enfrentar al neoliberalismo, se ha dejado empujar a ciertas relaciones poco y nada recomendables en el afán por combatir el ninguneo “disciplinador” que emana de la conducción política del movimiento nacional.
En julio, como se sabe, Moyano va a disputar su continuidad al frente de la CGT.
En la medida que desde el kirchnerismo político se intenta socavar su predicamento en la dirigencia sindical promoviendo candidatos “alternativos” cuya única fuerza es la mirada benévola de la Casa Rosada, es lógico que se vea obligado a tender puentes con sectores que, en términos generales, le son esquivos o incluso antagónicos.
Pero hay límites. Los acercamientos a sujetos como Luis Barrionuevo son autodestructivos. La asistencia, como partiquino y no como polemista, a programas digitados por el bloque mediático que hasta ayer nomás lo ponía en la picota inquisitorial, también. La búsqueda de acuerdos con sectores del viejo peronismo menemista en descomposición final lanza señales desalentadoras a sus propios partidarios.
Cualquiera tiene derecho a comprarse un DVD… a condición de no vender el televisor para financiar la compra. Y lo que muchos compañeros del campo nacional (y no solo de la izquierda nacional) vemos, con creciente preocupación, es que tanto la conducción política como la conducción sindical del movimiento están jugando mal sus fichas en un país donde las alternativas son más cerradas de lo que parece.
El gobierno debería reconsiderar su ataque a la conducción de la CGT, y la conducción de la CGT debería empezar a plantearse prácticamente la continuidad de los grandes logros del movimiento obrero que tan justificadamente reivindica: no se trata solamente de homenajear los 26 puntos de Saúl Ubaldini, o los programas de La Falda y Huerta Grande. El movimiento obrero tiene que hacer su propuesta programática al pueblo argentino en lugar de acercarse a sentinas malolientes que debilitan en vez de fortalecer.

YPF VUELVE A SER NACIONAL

El proyecto de ley de soberanía hidrocarburífera, expuesto públicamente hoy en la Casa Rosada, ya remitido al Congreso para su rápida aprobación, e impecablemente presentado en uno de los mejores discursos de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es un paso de gigantes hacia la recuperación de la plena soberanía económica de nuestro país. Patria y Pueblo, que reclama esta medida desde su nacimiento como partido político, aplaude esta decisión del gobierno nacional, lo felicita por el modo en que la implementa, y se compromete a defenderla acompañado del conjunto del pueblo argentino.

Estamos en un punto de inflexión en nuestra vida económica de efectos comparables a los de la nacionalización del petróleo mexicano por Lázaro Cárdenas, tan alabada por León Trotsky. Se suma a la reducción de la deuda externa, el quite de injerencia al FMI, la nacionalización de los fondos jubilatorios y a la nueva Carta Orgánica del Banco Central en la lucha por liberar a nuestra economía de la tutela extranjera agigantada bajo los regímenes de Martínez de Hoz y Cavallo.

Una profunda y veloz cirugía jurídico-económica aisló el tumor cancerígeno a través de la intervención inmediata de Repsol. Luego, el Congreso lo extirpará al aprobar la declaración de utilidad pública de los hidrocarburos, la expropiación (tasada por el Estado argentino) de la mayor parte del paquete accionario de la empresa saqueadora e ineficaz, la superación de las trabas disgregadoras engendradas por la Constitución de 1994 por medio de la sindicación accionaria de las tenencias accionarias provinciales y nacionales, la elevación de cualquier reforma a esta situación al rango de reforma constitucional (al exigir el apoyo de los dos tercios de las Cámaras para cualquier modificación), y la mayoría accionaria del Estado argentino en la petrolera nacional.

Estamos ante un verdadero modelo de reconstrucción de la soberanía económica, que puede servir como hoja de ruta para alcanzar los mismos objetivos en todas las áreas estratégicas de nuestra economía. Pero ya a partir de ahora la principal empresa del país incorpora a sus objetivos la defensa del interés nacional argentino.

Una petrolera argentina controlada por el Estado es garantía de soberanía y se traduce en la paulatina reducción y desaparición de las importaciones energéticas, en el desarrollo de nuevos yacimientos, y en una política de volúmenes y precios de derivados del petróleo que responda a las necesidades del país y no de los banqueros imperialistas.

Una conducción profesional y patriótica de YPF irá reduciendo, primero, y revertirá después, la descapitalización que provocaba Repsol al concentrarse en la exportación o en la venta de naftas Premium mientras se desentendía de la exploración y el desarrollo de nuevos yacimientos así como de la producción de combustibles industriales y de transporte pesado. Veremos a YPF convertida, otra vez, en palanca de desarrollo y ariete de dignidad.
Como siempre en estos casos, los capitales imperialistas ahora nos amenazan con sanciones. El gobierno argentino no está solo en la lucha contra esas sanciones. Todo el pueblo argentino va a defender la empresa petrolera que acaba de recuperar. Nuestra historia enseña que la mejor garantía de soberanía es la movilización de las masas en las calles. Y también aquí tenemos a América Latina de nuestro lado.

A partir de ahora, el pueblo argentino tiene otra vez su petrolera. No volverá a perderla. Ay de quienes pretendan quitársela otra vez.

16 de Abril de 2012

Mesa Ejecutiva Nacional:
Néstor Gorojovsky, Secretario General
Bailón Jerez, Juan María Escobar, Rubén Rosmarino, Hugo Santos, Gustavo Battistoni, Pablo López, Silvio Zuzulich, Edgardo Sánchez, Jacinto Paz, Lorena Vazquez