Salió PyP 62 • Editorial • Conseguilo

Editorial
Después de las PASO, generosidad con los propios y firmeza contra el enemigo
por Néstor Gorojovsky





































Tiempo Argentino publicó el domingo 20 de agosto una entrevista de Martín Piqué a Glenn Postolski, Jorge Alemán y Daniel Rosso, bajo el sugestivo -aunque a nuestro modo de ver desacertado- título de "Cambiemos encarna una conquista del desierto cultural".

En esa entrevista, el trío de intelectuales kirchneristas desgranó una serie de ideas y reflexiones sobre la realidad cultural del país dominado por el macrismo. La más valiente y profunda (y seguramente la más útil) de todas esas ideas la propuso Jorge Alemán, un sicoanalista argentino de fuertes vinculaciones con Podemos y de larga amistad con Ernesto Laclau, y que vive en España sin haber cortado sus vínculos con nuestro país.

Dijo Alemán en relación a la reciente campaña electoral: "El kirchnerismo ha querido dar lugar al desgarro, a mostrar cómo la vida se desorganizó, esa fue la fórmula. Pero hay un problema ... en la figura de la víctima ... que ... denuncia la situación en la que está involucrada, pero no dice qué quiere ... Y el problema es que ... no alcanza con ... narrar el infortunio. Es necesario expresar qué quiero, y que quiero otra cosa".

Y agrega Alemán de inmediato que "eso no significa solamente que se unifiquen fuerzas políticas, o que haya una interna. Hay que partir del reconocimiento de que lo que había antes ya no está. Hay que ver si se lo puede crear nuevamente. Y, en el caso de lograrlo, nunca será igual a lo de antes."
Efectivamente, "nunca será igual a lo de antes". Esa apreciación lleva a pensar que lo que tiene que cambiar es también la composición de quienes dirigen aquello que ya no debe ser igual.

Nos apresuramos a aclarar que en modo alguno estamos haciendo referencia a la interna peronista. Esa disputa nos es ajena y desde el socialismo de la Izquierda Nacional solo podemos alertar sobre los riesgos que a veces nos hace correr a los argentinos cuando se libra en el plano de la política general del país y no de la, justamente, interna.

De hecho, esa “interna” ha impedido, hasta ahora, que el movimiento nacional en su conjunto reordene sus filas y las reoriente en un sentido de claro rumbo de futuro. Esto acarreó la tragedia macrista y también la indefinición ante el presente. Algo de esto planteó este periódico en una de sus primeras evaluaciones de la gestión kirchnerista, a principios de diciembre de 2003:

"La incipiente oleada de oposición [aclaramos hoy: a Kirchner, ya en las primeras semanas de gobierno: nunca hubo un “acuerdo de gobernabilidad” que lo protegiera y blindara] se orienta contra las tendencias insinuadas en los aciertos y no contra las limitaciones”.

“El país solo tendrá salida en el rumbo de los aciertos. Proa a esa salida renacerán las disyuntivas cruciales. Y allí se verá si se las puede resolver sin una conducción obrera del frente nacional", agregábamos. Y eso es parte de lo que quizás no deba ser "igual".

Necesitamos una nueva estrategia, dice Alemán, y acierta. Ahora bien: las estrategias son obra de los estrategas. La pregunta es de dónde, de qué sector social, va a surgir el estratega que permita dar ese paso hacia adelante. Que proponga, con capacidad y fuerza de movilización, un plan de superación de este presente al que nos trajeron –dentro y fuera del peronismo- estrategias (y estrategas) que deben ir más allá de lo declarativo en la recomposición de sus posicionamientos previos a octubre de 2015.

De allí la propuesta de volver la mirada, como lo hacíamos en 2003, a los trabajadores y el movimiento obrero. Fue un error del kirchnerismo mantenerse al margen de su creciente fragmentación, como si le diera lo mismo contar con una sola CGT o con cinco centrales sindicales. Y otro, más grande aún, poco tiempo después de que jugara un papel crucial en el aplastamiento de la “125” (ese intento oligárquico de matar al país de hambre poniéndole cerco al abastecimiento a las ciudades), volverle la espalda por una disputa sobre la fracción de la carga del sostén del Estado que debía caer sobre los hombros de los asalariados con mejores ingresos (en un país que, recuérdese, seguía sin gravar la renta financiera).

Patria y Pueblo opina que obstinarse en negarle ahora al movimiento obrero, en toda su variedad y organicidad y no solo a los sindicatos “amigos”, en el camino hacia esa recuperación de propuesta, el papel que ya supo cumplir cuando le puso el pecho a los piquetes oligárquicos de la Mesa de Enlace sería una nueva equivocación.

Ese camino no podremos recorrerlo -parece- en el entreacto PASO-legislativas, pero, como dice Alemán también, necesitamos pasar de la catarsis a la acción. Y esto requiere la máxima amplitud de convocatoria y la mayor generosidad en el trato a los convocados.

Requiere también consignas claras, que expongan el objetivo que se procura alcanzar en un lenguaje que las grandes mayorías sientan propio. Quien o quienes logren hacerlo estarán en condiciones de lanzarse hacia esa acción en primera línea.

Para los socialistas de la Izquierda Nacional que militamos en Patria y Pueblo, la soberanía popular, en 2017, se encarna en la persona de Cristina Fernández de Kirchner. Es el momento de abrir las puertas a todos los que quieran defender ese principio, y usarlo en contra del videlato electo que es Cambiemos (no creemos que sea una “nueva derecha”).

Para ello es necesario entender, sin embargo, que no por reconocerlo y defenderlo hay que dejar de proponer formas más abarcativas e inclusivas de organización del campo nacional que las disponibles hasta el momento.

Unidad Ciudadana inició una campaña con miras a las legislativas apoyada en dos conceptos fundamentales: (a) que tres de cada cinco votantes sufragaron contra el macrismo, y (b) que la mejor manera de impedirle el avance en su plan de destrucción nacional es el voto por UC en las legislativas.

Si bien al primer argumento se pueden y deben oponer los mismos reparos que opusimos al gorilaje cuando afirmó alguna vez que el 70% de los votos en cierta elección había sido emitido contra el gobierno kirchnerista, contiene en este caso una fuerte dosis de verdad: buena parte de ese voto “antimacrista” fue emitido por compatriotas que sostienen a su vez a antiguos aliados y apoyos del núcleo kirchnerista, que en diversos momentos, y por errores propios no forzados, terminaron jugando contra lo que hoy es UC, más porque no se les dejó otra alternativa que por otra cosa.

A ellos se dirige la campaña, como corresponde. Mas para que sea efectiva, ya que no en todos lados se aplicó la sensata fórmula usada en la CABA y Santa Fe (donde se recuperó el segundo lugar y se ganó, respectivamente) es necesario que hoy, ante todo, quienes estén dispuestos a aproximarse a Unidad Ciudadana no tengan que atravesar alguna forma de humillación o claudicación como a veces exigen algunos actuales integrantes que, en tiempos nada lejanos, trabajaron en contra de lo mismo que ahora defienden.

De esa manera, sí, Cambiemos no podrá convalidar su poder en las legislativas.


El 22 Todos a Plaza de Mayo
























PARA FRENAR AL ESTÁBLISHMENT, UNIDAD DEL CAMPO NACIONAL CONTRA EL MACRISMO 

Desde hace casi dos años los argentinos estamos padeciendo un gobierno oligárquico, que trae cada día nuevas malas noticias para nuestro pueblo. Empobrecimiento, caída del salario real, pérdida de puestos de trabajo, aumento general de precios. Del burro sólo podemos esperar patadas.

A lo largo de su historia, el movimiento obrero, expresión organizada de la clase trabajadora, dio sobradas muestras de su tradición de lucha y resistencia. Con esta marcha brinda, otra vez, un enorme ejemplo de unidad contra un enemigo común que viene por nuestro bienestar y nuestros derechos. 

Esta manifestación de la clase trabajadora incorpora a la CGT, a las CTA y a la CTEP y demás movimientos sociales. Es un acto de justicia consigo misma que la fortalece, porque los movimientos sociales son ante todo el modo en que se vino organizando esa fracción de los trabajadores que ni siquiera tienen el "privilegio" de ser explotados. Y que veremos engrosar sus filas si no frenamos al gobierno que desde el 10 de diciembre de 2015 está dispuesto a ejercer hasta el fondo de sus fuerzas el poder de clase que detenta.

El gobierno del estáblishment, esa sumatoria de oligarcas, banqueros y gerentes de empresas imperialistas, logró unificar a quienes detestan a la clase trabajadora argentina tal y como es, y en especial al movimiento obrero y sus aspiraciones. A los latigazos mediáticos y arrancando del fondo de sus corazón sus peores prejuicios, los mantiene en permanente estado de excitación política y agudiza el miedo y odio que sienten hacia nosotros, a quienes cree "inferiores".

Se trata de una expresión unitaria, en el doble sentido que la palabra adquiere en la Argentina: unificada, y también "unitaria" como representante del privilegio y el desprecio por los de abajo, del amor al extranjero y el asco por lo propio, de la renta financiera o agraria y la destrucción de la industria local. Pero sin industria, los trabajadores careceremos no ya de futuro sino también, como se está viendo venir, de presente.

A la antipopular “minoría intensa”, tenemos que enfrentarla, dividirla, disolverla y derrotarla. Pero el campo nacional, centralmente el peronismo aunque no solo él, está disperso en las elecciones. Solo el movimiento obrero es capaz, hoy por hoy, de dar el grito de unidad contra el peligro en que está la nación entera. Desde él puede surgir la potente voz del subsuelo de la Patria que convoque a defender lo que queda, impedir que se elimine lo que resta, y aplastar a quienes solo tienen por patria al dólar y los paraísos fiscales.

De lo contrario, se hará realidad ese deseo que el régimen macrista denomina "triunfo" en las PASO: abrir importaciones, exportar materias primas, alianzas con EEUU y la comunidad europea. En pocas palabras: país para pocos, hambre, desempleo y miseria para las mayorías.

Una amplia marcha con el objetivo de frenar el ajuste y la entrega es la respuesta de la clase trabajadora a la dispersión política. Pero no alcanza con resistir. Tendremos que avanzar hacia un proyecto de país inclusivo, popular y de desarrollo nacional, que termine con las permanentes amenazas del estáblishment. 

En su propio interés, los trabajadores, cualquiera que sea la central que en este momento los represente, necesitan que el frente opositor al macrismo se unifique detrás de un proyecto que respete la consigna del General Perón: "Primero la Patria, después el Movimiento y luego los hombres”. 

La unidad del movimiento obrero, el programa, y la unificación con los sectores políticos opositores que están dispuestos a dar batalla al programa de ajuste, son los pasos a seguir para ganar decisivamente en las elecciones de octubre, modificar la composición del Congreso, y plantear en la urnas y las calles un programa para la definitiva liberación de la patria y el pueblo. 

Los compañeros de Patria y Pueblo, socialistas de la Izquierda Nacional, apoyamos fervientemente esta movilización, y ansiamos que sea el primer paso hacia un programa Nacional, para acabar con el plan entreguista del Gobierno Oligárquico que se lleva puesta a la inmensa mayoría del pueblo argentino.

A la tarea nos sumamos, y además invitamos a quienes lo deseen a participar de nuestra trinchera, para cumplir con esta necesidad de la Patria.

Ante la maniobra fraudulenta de la alianza Cambiemos en el escrutinio

PYP FELICITA A CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER Y DENUNCIA MANIPULACIÓN FRAUDULENTA EN ESCRUTINIO























Al ocultar las cifras de su derrota electoral a manos de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Provincia Buenos Aires y el ex ministro Agustín Rossi en Santa Fe, el régimen macrista de ocupación extranjera acaba de perpetrar un nuevo atraco, esta vez masivo, contra la voluntad popular, secuestrando leguleyamente centenares de miles de votos en un intento de hacerlos desaparecer.

Los Socialistas de la Izquierda Nacional, nucleados en el partido Patria y Pueblo, felicitamos a la compañera Fernandez de Kirchner por su victoria indiscutible contra el odio del gorilismo gobernante, y denunciamos la intención proscriptiva de la maniobra de la Alianza Cambiemos.

Esa victoria, no lo olvidamos por un momento, fue obtenida en un arduo combate contra la tempestad moralizante de los grandes corruptores empresariales y la desaforada gritonería matoneril de un sistema de inoculación de odio nunca visto desde los tiempos de la Revolución Fusiladora de 1955.

Esta maniobra fraudulenta constituye, además, una agresión a la soberanía popular, hoy encarnada en primer lugar en Cristina Fernández. Es uno más de los ya incontables ataques del macrismo a su propia legitimidad electoral. El carácter oligárquico e imperialista de su programa lo obliga a erosionarla inevitablemente.

El Pro ya lo sabe: el pueblo argentino no se engaña. Azorado, pero no sorprendido, contempla cómo, en otra jugarreta propia de hampones, esta impresentable caterva de agentes extranjeros disfrazados de políticos argentinos está intentando escamotear los resultados electorales en los dos distritos en los que Cambiemos fue derrotado por Unidad Ciudadana (nada menos que Santa Fe y la Provincia de Buenos Aires).

En la maniobra, los funcionarios de la justicia electoral, los grandes medios monopólicos y la empresa INDRA, vinculada a Mauricio Macri y a la cual se le entregó la gestión de la carga de datos en incumplimiento de las normas vigentes son los responsables primarios necesarios.

Pero no se trata de una cuestión meramente judicial. El macrismo pretende imponerle a la Argentina, "gradualmente", un descenso a los infiernos del régimen de 1976 e incluso a la Década Infame de 1930. Milagro Sala y Santiago Maldonado son el aviso de que no tiene inconveniente en tener presos políticos o detenidos desaparecidos. Ahora intenta, por el momento mediáticamente, instaurar el fraude como método electoral para asfixiar la libre expresión de la voluntad popular.

Esta banda de matones que posan de dirigentes, de totalitarios que posan de republicanos, de fascistas que posan de demócratas y de charlatanes que posan de filósofos, busca así tapar el repudio que ha recibido de una sociedad que va abriendo los ojos ante los verdaderos objetivos de su programa alucinado: de desguace de la economía, la sociedad, la cultura y las costumbres políticas de los argentinos.

El camino para impedir que se concrete semejante aberración es simple: unificar en un solo haz todas las voluntades que se han pronunciado, lapidariamente, contra semejante intento, en unas PASO que lejos de ser una interna partidaria fueron un plebiscito del plan de saqueo, hambre, depredación y liquidación económica, social, cultural y política intenta llevar a cabo Mauricio Macri y su banda.

La victoria de Cristina Fernández en Provincia de Buenos Aires fue el resultado de una batalla contra todas las fuerzas coaligadas del imperialismo extranjero, el gran capital antinacional, y los detritos supervivientes de los peores tiempos de la vida política argentina, ésos que, en privado, y cada vez más en público, se animan a decir ahora, transparente y sinceramente, que "con los milicos, a mí no me fue mal".

El punto de partida de esa reunificación contra la hez de nuestra vida histórica, política y social es, indudablemente, la recomposición de la unidad de un arco de raíz peronista que, en una indiscutible victoria, el macrismo supo dividir. Tal como lo dijo con síntesis admirable el ex Presidente kirchnerista del Banco Central Alejandro Vanoli, "el kirchnerismo necesita al peronismo y el peronismo a los k. Hay que dialogar para ganar y volver al gobierno y revertir el neoliberalismo."

Ese diálogo, como lo viene proponiendo Patria y Pueblo desde el inicio mismo del régimen macrista, debe partir de un balance de los motivos por los cuales el proyecto nacional fue derrotado en 2015, que permita eliminar de una buena vez las prácticas sectarias y expulsivas que terminaron partiendo aquello que siempre debió haber estado unido. Sobre esa sólida base, se podrá reconstituir el arma electoral para cerrarle el paso al macrismo, y los acuerdos parlamentarios que a su vez permitirán llegar a las elecciones de 2019 con una Argentina maltrecha, sí, pero dispuesta a reconquistar un lugar digno en el concierto de las naciones.

Salió PyP 61 • Editorial • Conseguilo

Editorial
Rumbo a Octubre: del problema a la solución
por Néstor Gorojovsky























A principios de marzo de 2017, cuando aún no estaban totalmente definidas las opciones electorales -que ya coagularon- de Cristina Fernández de Kirchner y Florencio Randazzo, el politólogo de las universidades de Buenos Aires y Lanús Ezequiel Ivanis escribió en la revista digital Zoom que en esos días ambos estaban participando de "un juego matemático llamado octubre de 2017, donde la operación lógica es la suma y no la división".

Y agregaba, refiriéndose a la Provincia de Buenos Aires y en ese momento específico de la historia argentina: "Ambos, juntos, superan el 40% de intención de voto en cualquier encuesta. Un número que otorga un seguro triunfo sobre la mejor fórmula de la alianza Cambiemos conformada por Esteban Bullrich y Facundo Manes."

En ese "juego matemático", decíamos nosotros en la editorial del número anterior del presente periódico, "quien, por los motivos que sean, promueva la división del campo nacional, será un colaboracionista. Quien la combata y promueva la unidad electoral, será un patriota".

Lamentablemente, el campo nacional, otra vez, no supo sumar, y volvió a dividir. Cada cual opinará que el colaboracionista es "el Otro". Lo concreto es que el debate interno del peronismo, nuevamente, se zanja en una elección nacional en vez de zanjarse en una contienda interna, y eso pese a contar con la herramienta de las PASO, que el propio peronismo generó bajo la presidencia de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner.

No nos hace felices este hecho. Ya en 2015 vimos los espantosos resultados de dispersar o desanimar el voto por candidatos que para muchos resultaban poco palatables. Estamos sufriendo la consecuencia, que es la derrota de Daniel Scioli en la segunda vuelta de las presidenciales, y la instalación en la Casa Rosada y en la Provincia de Buenos Aires del horror macrista, cuya amplitud aún no terminó de mostrarse en toda su plenitud. 

Sin embargo, en la medida que el peronismo, tomado en su más completa y amplia definición, sigue siendo hasta ahora la mejor herramienta que supo darse el pueblo argentino para enfrentar al campo de la extranjería, los socialistas de la Izquierda Nacional que militamos en el partido Patria y Pueblo lo hemos respetado al peronismo tal como él es, sin desmedro de nuestra voluntad de ofrecer formas diferentes de organizar el movimiento nacional a la consideración de los argentinos, formas que, creemos, serán las que impidan cualquier futura restauración oligárquica una vez que el pueblo argentino retome el control de su país.

Lo concreto, sin embargo, es que no nos correspondía pronunciarnos más allá de lo que hicimos. Ahora estamos, distrito por distrito, con realidades diferentes para las legislativas de Octubre y las PASO de agosto. 

En algunos casos, se logró unificar la elección interna con gran eficacia, como en la Capital Federal. En otros, no fue posible. En la Provincia de Buenos Aires, nos veremos forzados a optar, como la mayoría de los votantes del campo nacional, entre la Unidad Ciudadana de Cristina Fernández de Kirchner y el Cumplir, de Florencio Randazzo.

Ante esta disyuntiva, no tenemos la menor duda de que nuestro apoyo se dirigirá hacia aquella de las dos opciones que más posibilidades tenga de cumplir con el objetivo central de los argentinos en este año electoral: deslegitimar al régimen tiránico de ocupación disfrazada que encabeza el Ingeniero Mauricio Macri y hegemoniza el ultrarreaccionario, segregacionista, y antinacional hasta la médula Pro.

Es en ese sentido, y no en otro, que Patria y Pueblo ha decidido apoyar a la candidatura de la compañera Cristina Fernández de Kirchner y del compañero Jorge Taiana, a la que votaremos además en lista completa, en la aspiración de trabarle al máximo posible las posibilidades de trapicheo parlamentario al régimen minoritario del estáblishment.

Estamos convencidos de que una victoria indisputable de la candidatura de Unidad Ciudadana en la provincia de Buenos Aires será, como bien lo hizo notar ya el propio escriba macrista de Clarín Eduardo van der Kooy, quebrantará la espina dorsal de la alianza Cambiemos.

"Ha declinado el optimismo, la visión colectiva expectante sobre el futuro", dice van der Kooy sobre los 17 meses de poder macrista. Para él, empleado del gran capital, se trata de un "capital que el Gobierno administró con eficacia" en ese lapso. A decir verdad, lo que hizo el macrismo (y no podía sino hacer otra cosa, dada su orgánica ajenidad a las necesidades de las mayorías nacionales) fue dilapidar el capital político con el que contaba apenas un año y medio atrás.

Como consecuencia, la "lluvia de inversiones", que era la única apuesta de Mauricio Macri, se aleja cada vez más, y el desastre económico no tiene otro camino que la profundización. Si a eso se suma un triunfo de la ex presidenta vilipendiada, injuriada, calumniada, perseguida (y ahora amenazada con ir presa a manos del pistolero judicial Bonadío, lo que casi seguramente termine engrosando el caudal de sus votantes) como en los mejores tiempos de 1955, solo en una timba segura (la "bicicleta" del Banco Central) podrá haber algún chaparroncito de verdes, que así como caigan al reseco suelo del verano argentino se evaporarán hacia la fuga de capitales.

Sin ese bastón externo, a Macri solo le quedará el camino que ya emprendió: el que algunos economistas ya han definido, con precisión, como "populismo neoliberal": endeudarse a tasas cada vez más altas en un planeta que ya no se globaliza sino que se empieza a desglobalizar, para sostener una ficticia "superioridad" de su base social plebeya, mientras va despojando de todos sus derechos, según los modelos chileno o, ahora, brasileño, a los trabajadores y los excluidos... con todas las consecuencias represivas que forman parte de ese tipo de "negociación". 

Si es por los resultados de sus intentos actuales, tampoco es de esperar que eso le sirva de mucho. En la misma nota, van der Kooy admite que no le han sido propicias a Macri las imágenes de miles de compatriotas atrapados en supermercados a los que el macrismo financia desde el Banco de la Provincia de Buenos Aires, solo para poder llenar sus carritos cotidianos (y aún así esquilmados por los supermercadistas que, no olvidemos, dominan la Secretaría de Comercio así como las imperialistas del petróleo lo hacen con la de Energía).

Por el otro lado de la ecuación, y más allá de que la situación del movimiento obrero en la Argentina exija un análisis más pormenorizado, ni creemos, como muchos de sus críticos de ultraizquierda, que la prudencia de la conducción cegetista sea una traición al pueblo argentino ni, tampoco, pensamos que el de la suma prudencia ante un gobierno orgánicamente dispuesto a eliminar el fuero laboral mismo sea el camino que más le conviene seguir a los trabajadores.

Como siempre ha sucedido en nuestro país, solo la alianza de los trabajadores agredidos por una política de anticapitalismo selectivo del régimen Pro con las clases medias esquilmadas por un estáblishment que ya se ha convertido en un lujo demasiado caro para nuestro país salvará a la Patria. Motivos que no vienen aún al caso hicieron que las dos piernas del gigante, hoy por hoy, no marchen acompasadas. Si logramos aplastar el ímpetu macrista en 2017, tendremos oportunidad de hacer que marchen a la par en 2019.

Y esto significa hacer política nacional en el más profundo de los sentidos: en el del reconocimiento mutuo y la negociación entre los diversos componentes del movimiento nacional, que no se logrará si las dirigencias que lo representamos omitimos reconocernos (no escabullimos el bulto) como parte del problema, para convertirnos en herramienta de solución.

Es decir: las elecciones de agosto, y las de octubre, son cruciales en la Argentina. No vamos a ellas de la manera que hubiera sido más adecuada. Pero estamos aún en condiciones de preparar para Macri una salida indigna en 2019 y aprovechar el tiempo de tinieblas que nos depara la mera persistencia en el gobierno del Pro y de sus socios, más o menos presionada por la reptante amenaza de un retorno "populista" (es decir, del único soberano, que es el pueblo argentino). De aprovecharlo para que la próxima oportunidad, la tercera que tiene el movimiento nacional de remontar una contrarrevolución oligárquica, sea la vencida.

A esas lides nos lanzamos.


Ante la brutal represión a los trabajadores de Pepsico

Para acabar con la represión y la entrega, vencer al Gobierno Oligárquico Imperialista en las calles y las urnas





















Con la brutal represión de la policía bonaerense a trabajadores de Pepsico que defendían sus puestos de trabajo culminan, por ahora, una serie de acciones posibilitadas por las políticas que implementó el macrismo desde el 10 de diciembre de 2015.

La empresa imperialista Pepsico goza de una posición dominante en el rubro de la alimentación. Medidas económicas del actual gobierno la beneficiaron ampliamente: la posibilidad de importar productos de sus plantas instaladas en el exterior, o la de repatriar sin restricciones a su casa central, transformadas en dólares las ganancias obtenidas en el país. 

No conforme con eso ahora van por más: buscan flexibilizar y domesticar a sus trabajadores con la inestimable colaboración del Ministerio de Patronal mal llamado de Trabajo.

Al mismo tiempo, la justicia desnuda una vez más su carácter clasista y cipayo transformando un conflicto laboral en un hecho penal retrotrayendo el derecho argentino al de junio de 1943 para beneficiar una multinacional yanqui.

El Pro muestra nuevamente su verdadero rostro detrás de los globos de colores, el hablar pausado y las sonrisas falsas de sus funcionarios: ganancias fabulosas para el bloque oligárquico imperialista en nuestro país y reducción de los ingresos, desocupación y represión para el pueblo argentino.

Desde Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional – convocamos a la más amplia unidad de las representaciones políticas, sindicales y sociales cuyo destino se juega con el de la Patria.

Es el único camino para derrotar la entrega y la destrucción total de la Argentina. Las batallas electorales de agosto y octubre son fundamentales para iniciar la contraofensiva popular. 

Se lo debemos a nuestro Pueblo y al conjunto de la Patria Grande sobre la que penden negros nubarrones.  

Empresa que cierra, empresa que pertenece al Estado Argentino y a sus trabajadores.
Vencer al Gobierno en las calles y las urnas.
Por la unidad del campo nacional, en contra del Gobierno Oligárquico Imperialista.


Mesa Nacional
Néstor Gorojovsky - Secretario General
Bailón Gerez - Aurelio Argañaraz - Rubén Rosmarino - Pablo López - Lorena Vázquez - Hugo Santos - Jacinto Paz - Gastón González

En las Paso se juega el destino del país

UNIDAD DE LOS PATRIOTAS CONTRA EL PRO Y SUS SECUACES


























La Mesa Nacional del Partido Patria y Pueblo - Socialistas de la Izquierda Nacional, reunida en Buenos Aires el 1 y 2 de julio de 2017, considera que en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias de 2017 deberá primar, en cada distrito, la unidad de los patriotas contra el Pro, sus secuaces y sus políticas de destrucción consciente de la Nación Argentina.

Patria y Pueblo considera además que en el distrito electoral más estratégico de la República Argentina, la provincia de Buenos Aires, la herramienta más adecuada para derrotar al macrismo es hoy la que ofrece el Frente de Unidad Ciudadana y la lista de candidatos que encabeza Cristina Fernández de Kirchner.

Patria y Pueblo lamenta al mismo tiempo que en esa provincia las conducciones de las tendencias internas del peronismo no hayan logrado seguir el sabio precepto del General Perón, según el cual en toda circunstancia política la Patria debe primar sobre el movimiento, y éste sobre las personas.

Debido a ello no han logrado plasmar en una lista unificadora, como hubiera sido necesario, la representación íntegra del campo nacional.

​MESA NACIONAL
Néstor Gorojovsky - Secretario General

Bailón Gerez - Aurelio Argañaraz - ​Rubén Rosmarino - Pablo López - Lorena Vázquez - Hugo Santos - Jacinto Paz - Gastón González

La venganza de Clarín, la disciplina de clase, el odio gorila.























La intervención militarizada con tropas de Gendarmería al gremio de Canillitas, la separación del compañero Omar Plaini de la conducción del gremio por parte del juez federal Marcelo Martínez De Giorgi, que nada tiene que hacer en este caso, es otra andanada del Gobierno clasista de Mauricio Macri contra los trabajadores y sus organizaciones.

Estamos ante una venganza del Grupo Clarín, que desde hace años quiere castigar a un gremio que pone frenos a la inicua explotación de un monopolio insaciable.

Pero es más que eso. Para el Pro y sus secuaces, el movimiento obrero es la "mafia" laboral. Éste es el cuarto sindicato que intervienen, algo nunca visto bajo condiciones de institucionalidad constitucional.

Si el resto de los sindicatos y organizaciones políticas no intervienen contra esta ofensiva judicial (nunca hay que olvidar que el poder judicial se mantuvo en funcionamiento durante las dictaduras militares) y ante este comportamiento clasista y revanchista, condenarán a los trabajadores y al pueblo argentino a la indefensión. Y a sí mismos, a la desaparición.

No alcanza con un comunicado de la CGT. El Pro no piensa detenerse hasta intervenir la CGT, la CTA y destruir el movimiento obrero. Su modelo es Chile. Su plan no admite renuncios.

Los compañeros del partido Patria y Pueblo - Socialistas de la Izquierda Nacional nos solidarizamos con los trabajadores Canillitas y su Secretario General, denunciando la arremetida oligárquica del gobierno nacional y a los diarios Clarín, Perfil y La Nación como gestores de este nuevo ataque en la verdadera guerra que el régimen macrista ha desatado contra la inmensa mayoría del pueblo argentino.


MESA NACIONAL
Néstor Gorojovsky - Secretario General
Bailón Gerez - Aurelio Argañaraz - ​Rubén Rosmarino - Pablo López - Lorena Vázquez - Hugo Santos - Jacinto Paz - Gastón González

Repudio al ataque a Cristina Fernández de Kirchner y Alicia Kirchner

Patria y Pueblo - Socialistas de la Izquierda Nacional repudia terminantemente el intento de linchamiento de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y de la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, a manos de una pandilla de políticos reaccionarios de Río Gallegos.






























Particularmente repugnante ha sido la participación (según versiones sólidamente fundadas, a cambio de retribuciones por parte del grupo Clarín) de una autodefinida secta trotskista que más podría definirse a sí misma como las S.A. del coloniaje macrista.

La responsabilidad del macrismo en este acto, que echa un cono de inseguridad sobre al menos la mitad de la población, y en realidad sobre todo el país (si se lo hacen a una ex presidenta, quién está a salvo), es indiscutible. Se trata de la misma salvaje violencia que desde hace doscientos años se empeña, día a día, en impedir que los argentinos nos adueñemos de nuestro destino.

En la provincia ensangrentada por los Braun, es natural quizás que un gobierno Braun de pura cepa se anime a estas cosas.

El pueblo argentino no olvidará. El macrismo, que quiere ensuciar a la ex presidenta y apoderarse de una provincia rica en recursos que desea entregar a sus amigos extranjeros y locales, se hundirá en el más absoluto de los descréditos mucho antes de lo que se imagina.

Y en esa oportunidad, es de esperar que el pueblo argentino no le vuelva a dar a la oligarquía la más mínima oportunidad de retornar al poder. Patria y Pueblo, al menos, está dispuesto a garantizarlo.

Néstor Miguel Gorojovsky
Secretario General

PYP ll NRO. 60 ll EDITORIAL ll CONSEGUILO

DE MARZO A OCTUBRE, NUNCA NADA FUE MÁS CLARO
por Néstor Gorojovsky

El mes de marzo, que culmina en 2017 con el paro general convocado por la CGT (y que inmoviliza al país entero)el 6 de abril, fue el primer acto de la batalla contra la entrega y la destrucción completa de la Argentina que es el inconfesable programa del Ingeniero Mauricio Macri y su partido político, el Pro.

Cuando decimos Pro, además, decimos Cambiemos. La experiencia de la oligarquía y del imperialismo en la Argentina es que las diversas variantes del cipayismo pequeñoburgués (la CC-ARI, la UCR, otros grupúsculos comparsa de Macri en la alianza) son incapaces de domeñar el verdadero enemigo con el que vienen tropezando, desde el origen mismo de la patria: la voluntad popular de disponer de una vida digna de ese nombre en una nación autosustentada y capaz de defenderse en cualquier circunstancia.

Por lo tanto, en esa alianza los radicales ponen los votos, la CC-ARI pone la injuria y la calumnia, y el Pro pone el látigo, la zanahoria, la violencia, la brutalidad y, si se lo permitimos, la máquina de matar argentinos en grandes cantidades. Quien usa el látigo, endereza a sus aliados.

Todos se unen detrás del mismo programa: la vida económica, política, social y cultural de la Argentina tiene que someterse al “consenso” entre la inmensa mayoría de los argentinos (muchos de ellos, sus votantes) y los parásitos que yugulan el crecimiento y la prosperidad de la Patria desde las grandes empresas agropecuarias y las gerencias imperialistas.

A esta altura de los acontecimientos, es clarísimo que el Pro no comete errores, sino atropellos (por ejemplo de la Constitución) y profanaciones (incluso, de tumbas, como sucedió durante el esperpento mediático del “caso López” en las criptas de un convento).
No tienen límites, tal como no los tiene el presidente de la Nación, Mauricio Macri. Este último, dotado de la astucia extorsiva del delincuente de las finanzas y de la soberbia snob del mediopelo despreciado por la clase a la que aspira a integrarse, supera ampliamente con ambas cualidades las evidentes limitaciones conceptuales, lexicales y de visión estratégica que despliega en cada oportunidad en que toma la palabra.

Solo le salen bien las amenazas y los insultos. Últimamente ha demostrado esa gran capacidad: “Sin choripanes ni micros”, o “Baradel no necesita que lo protejan” son frases perfectas, duras, admirables en la precisión con que expresan el mundo mental de los enemigos del pueblo y los trabajadores argentinos.

Macri no sigue, cuando profiere esas rotundas afirmaciones, el guión de su –elegido por él, no olvidemos- supuesto gurú Durán. Es auténtico, puro, claro y simple: le da voz a los que “no tuvieron voz” desde que Raúl Alfonsín abrió una mezquina puertita a la crítica del régimen implantado en 1976, y a quienes luego se terminaron de encaramar en la vida argentina con la negra noche menemista.

Ése es su verdadero público, el núcleo de su poder. El que se expresó en la “marcha de la democracia” del primero de abril, que no hará más mella en la vida de los argentinos que la “marcha de la constitución y la libertad” de septiembre de 1945.

El desastre económico que azota a la Argentina es, del mismo modo, su verdadero programa político y social. Todo su plan se condensó en transferir ingresos a los más acaudalados, en entregarnos maniatados a Paul Singer (uno de los principales financistas de su campaña, dicho sea de paso), y en abrir por completo las puertas al egreso de divisas para que, como también sinceramente explicó ante la Bolsa de Comercio, los “empresarios” argentinos puedan “dejar de esconderse” del fisco.

Macri pensaba que la pertenencia de clase que cree tener, bien sostenida con unas cuantas prepoteadas políticas, si aprovechaba la confusión y la dispersión del campo nacional después de la derrota presidencial de Daniel Scioli, y se burlaba de las leyes argentinas en cuanta oportunidad fuera menester, lloverían capitales a la Argentina. Es lo que dicen los pocos libros que ha leído, es lo que se afirma en las reuniones a las que suele asistir. Es mentira.
Esa mentira generó la actual verdad. No alcanzó con una campaña de difamación contra el gobierno anterior ni con la violación de toda norma jurídica procesal contra aquellos que lo integraron. Al final, el pueblo argentino empezó a darle la espalda. A medida que terminó de convencerse de esto, el Pro decidió lanzar toda su campaña electoral para 2017 hacia la polarización con Cristina Fernández de Kirchner, pero ya ahora abiertamente contra las grandes masas del pueblo argentino.

El Pro sabe perfectamente que si su régimen no se consolida con una victoria en las urnas en octubre de 2017, entra definitivamente en un ocaso, como un experimento fallido. No se va a ahorrar nada para lograr esa victoria. Nosotros, los argentinos, tenemos un arma imbatible sin embargo: la unidad del movimiento nacional en contra de Macri, nuestro gran unificador. Está en nosotros saber usarla, o no. De aquí a octubre de 2017, quien, por los motivos que sean, promueva la división del campo nacional, será un colaboracionista. Quien la combata y promueva la unidad electoral, será un patriota. Cada vez será más claro. Cada cual sabrá dónde se coloca.


REPUDIO A LA REPRESIÓN DOCENTE























Desde Patria y Pueblo – Socialistas de la Izquierda Nacional repudiamos la violenta represión sufrida por los docentes argentinos en la noche de hoy, cuando trataban de instalar una “Escuela itinerante” en la plaza del Congreso con el objetivo de difundir y explicar a la sociedad el motivo del actual conflicto docente. Esto es todo lo que el gobierno de Cambiemos (PRO y UCR) está dispuesto a brindarle al pueblo argentino, represión y hambre y por eso estamos dispuestos a enfrentarlo políticamente con toda la amplitud que la situación demanda.

Exigimos al gobierno nacional que libere a los compañeros detenidos y frene inmediatamente la escalada de violencia que ha desatado contra los docentes y contra todas las organizaciones populares del país.


09.abril.2017

A LAS CALLES EL 30, AL PARO EL 6. VUELVE EL PUEBLO



El 10 de diciembre de 2015 asumió en el gobierno nacional la misma rosca de financistas, grandes agroexportadores, vivillos del comercio exterior y el contrabando, concesionarios de servicios públicos y empresas extranjeras que estuvieron detrás de todos los gobiernos antinacionales desde el fusilador instalado el 16 de septiembre de 1955 hasta el del Dr. de la Rúa.

Sería interminable mostrar los atropellos que viene cometiendo el Ingeniero Mauricio Macri desde el primer día de haberse encaramado en el sillón presidencial. Basta con padecer los tarifazos en los servicios públicos, las suspensiones y despidos y el aumento monstruoso de los alimentos para saber que las múltiples medidas de ajuste recaen sobre el pueblo argentino.

Mauricio Macri pretende reconstruir la Argentina de cabo a rabo, en favor de una microscópica minoría aliada del poder económico extranjero que nos empujará, a la mayor velocidad que se lo permitamos, a situaciones similares y aún peores que las que desembocaron en la pueblada de diciembre de 2001.

Durante todo el primer año de este nuevo régimen, parte del pueblo argentino mantuvo una cierta expectativa del "cambio" tan publicitado por el PRO. Sin embargo, se tornó más evidente al llegar el 2017 que las políticas del macrismo solo favorecen a los más ricos de los ricos, y que sus promesas de bienestar eran completamente falsas. El ánimo popular comenzó a cambiar drástica y decisivamente y las notables movilizaciones con que fue terminando 2016 se desplegaron durante marzo con una seguidilla de gigantescas manifestaciones masivas de protesta.

El 6 de marzo, los docentes hicieron su primera demostración de disconformidad  y convocaron centenares de miles de argentinos. El 7, la gran y última concentración convocada por la CGT antes de decidir ir a un paro general llenó las calles de Buenos Aires, otra vez con centenares de miles de compatriotas.

El 8, la convocatoria por el día de la mujer también reunió decenas de miles de argentinas y argentinos de a pie, en las calles donde la "cambiada" policía macrista repartió palos y arrastró mujeres por el suelo. El 9, una movilización menos difundida y masiva pero igualmente significativa expresó la disconformidad de los veteranos de guerra de Malvinas con la política de pérdida de soberanía encarada por Mauricio Macri desde el minuto uno de su presidencia.

El 22, nuevamente los docentes fueron el punto de toque de otra gigantesca convocatoria de repudio al rumbo elegido por Cambiemos, rumbo que no había sido explicado en ningún momento durante la campaña electoral.

El 24, centenares de miles de argentinos se concentraron en el microcentro porteño contra la intencionalidad manifiesta del macrismo de borrar en la memoria de los argentinos los acontecimientos trágicos del período de 1976 a 1983, y la complicidad civil con los mandos criminales.

Enfrentamos ahora dos nuevas citas. El 30 de marzo, ambas CTA convocan a movilizarse en las calles "por el trabajo, la educación y paritarias libres" a partir de las 17 horas. El 6 de abril, la CGT convocó a todo el pueblo argentino a un paro general, último aviso antes de encarar un plan de lucha contra la política económica antipopular del gobierno.

Solo si nos defendemos podemos empezar a prepararnos para un cambio, pero un cambio real, en profundidad, que le diga "Nunca Más", en forma definitiva, a estos gerentes apostados en el gobierno nacional que se piensan que la Argentina es una empresa en la que ellos pueden hacer cualquier trapisonda y salir indemnes.

POR LA PATRIA, POR LOS TRABAJADORES, POR EL PUEBLO
EL 30 DE MARZO A LAS CALLES
EL 6 DE ABRIL AL PARO GENERAL