El partido Patria y Pueblo, socialistas de la Izquierda Nacional, repudia el cobarde y criminal ataque a la soberanía venezolana y el secuestro de su presidente legítimamente electo, Nicolás Maduro, por parte de los Estados Unidos. Se trata de una inaceptable agresión que viola la autodeterminación de un Estado soberano, pone en peligro la estabilidad política de toda la región, y actúa como amenaza a todos los pueblos de la Patria Grande Latinoamericana que quieran construir un destino independiente.
Si el tan mentado orden jurídico internacional es algo más que una ficción que EE.UU. y sus aliados ignoran cada vez que se les da la gana, los organismos multilaterales como la ONU deberían inmediatamente condenar el hecho y sancionar de todas las formas posibles al Estado que lo cometió.
Por si quedaban dudas de qué está realmente en juego, el presidente norteamericano Donald Trump dijo ante los ojos del mundo que tomará y administrará el petróleo venezolano, y que armará el próximo gobierno del país caribeño. Ha dado un paso superador en su política injerencista. Ya no se trata solo de sostener a gobiernos entreguistas de recursos, como el de Javier Milei. Ahora Estados Unidos se arroga la facultad de administrar esos recursos, sin utilizar ningún intermediario, como le hizo saber a la Nobel de la Paz María Corina Machado, al descartarla como posible presidenta.
Pero no nos engañemos. Este accionar no es privativo de los “ultraderechistas” Trump o, en su momento, George Bush hijo, sino también de “progresistas” como Barack Obama, responsable (en alianza y a pedido de la oposición oligárquica de Venezuela) del bloqueo económico que desde 2012 llevó al límite de lo tolerable las condiciones de vida del pueblo venezolano. Y aun así, la valentía y resistencia de las masas bolivarianas, la firmeza de su dirigencia y el apoyo del emergente mundo multipolar, permitieron superar el trance y evitaron que la apátrida oposición liderada por Machado tome el gobierno de Venezuela disfrazada de salvadora de la patria. Desbaratada la maniobra, solo le quedó a Estados Unidos esta acción que en su violencia demuestra el grado de su desesperación. Ante la crisis, lenta pero no por ello menos terminal e inexorable, de su dictadura financiera y militar sobre el mundo, apela a todos los expedientes posibles para, al menos, salvarla en su “patio trasero”.
No es momento de medias tintas. Ante el obvio apoyo a Estados Unidos por parte del servil y cipayo gobierno de Milei y sus aliados, toda la oposición, desde los partidos políticos hasta el movimiento obrero y las organizaciones sociales, deben pronunciarse (sin peros y sin hacer lugar a una sola de las mentiras que desde el día uno Estados Unidos propala contra el gobierno bolivariano) en defensa del gobierno venezolano y exigir la liberación de Nicolás Maduro. De otra forma, se estarán avalando futuras violaciones a la soberanía y dignidad del pueblo latinoamericano.
¡RESPETO A LA SOBERANÍA VENEZOLANA!
¡FRENTE NACIONAL PARA RECUPERAR LA DIGNIDAD ARGENTINA!
¡UNIDAD LATINOAMERICANA PARA RESISTIR AL IMPERIALISMO!

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