HÉCTOR TIMERMAN: UN CANCILLER DE LA PATRIA GRANDE


MURIÓ HOY HÉCTOR TIMERMAN, UN CANCILLER DE LA PATRIA GRANDE, DEFENSOR DE NUESTRA SOBERANÍA Y BUSCADOR DE LA VERDAD

Los argentinos nos enteramos hoy de la muerte de Héctor Timerman, el mejor ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país desde al menos 1976.

Timerman murió de cáncer, impedido por la salvaje cipayería hoy gobernante de viajar a Estados Unidos para hacerse un tratamiento, y obsesionado por lavar su buen nombre y honor, enlodados por la misma casta extraterritorial que le gritó "Viva el cáncer" en los hechos con las medidas que le cerraron el camino a una posible curación. 

La oligarquía argentina es implacable con quienes defienden la unidad americana, la integridad territorial argentina y la verdad y justicia en las relaciones internacionales.

Timerman cometió esos tres pecados, y su muerte, en las circunstancias en que ocurrió, lo honran como honró a Castelli el juicio inicuo que le entablaron los antecesores históricos de este régimen plutocrático cuando, con un cáncer de lengua, no podía ya defenderse de las injurias que hicieron llover sobre él.

Los judíos de la Argentina y el país han perdido uno de sus mejores hijos. Las futuras generaciones lo honrarán como corresponde, el día inevitable en que no quede un solo oligarca o vendepatria con poder en nuestro país. 

Quede entretanto como testimonio de la perfidia de quienes lo han perseguido y calumniado la simple declaración de despedida del jefe de la Interpol, Robert Noble, que en un adiós justo y necesario escribió hoy que con Timerman se fue "un hombre íntegro, dedicado a su amada Argentina y a su pueblo. Murió bajo una nube de falsas acusaciones porque el Poder Judicial argentino se negó a llevar adelante una investigación a fondo" del atentado contra la AMIA.

Esa justicia encubridora y agente de fuerzas ajenas al interés nacional nunca le perdonó la voluntad de esclarecer la verdadera trama que culminó en la voladura de la mutual judía. 

El día que no quede un solo juez servil a la antidemocrática plutocracia local, incluida la fracción de origen argentino que tomó por asalto décadas atrás las instituciones  comunitarias judías, se administrará justicia real.

Ese día, como dice Noble también, algún juez "preguntará final y oficialmente a la Interpol, como debió haberlo hecho hace años: ¿Solicitó alguna vez Timerman o alguna otra persona de la Argentina que Interpol suspenda o levante las alertas rojas por el caso AMIA?"

Y la respuesta, termina Noble, será "No, nunca jamás".

Nunca jamás habrá paz para los que llevaron a Timerman a esta muerte con sus mentiras, injurias y odio.

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