La contrarrevolución ha encontrado en el juez Bonadio y su oficina operística en Comodoro Py un ariete fundamental, aunque solo eficaz bajo las condiciones engendradas por la horda macrista, para terminar con cualquier rasgo de autonomía económica argentina. Las actuaciones del juez de la servilleta apuntan ahora a la burguesía transnacionalizada de la Argentina, con el procesamiento no solo de Paolo Rocca -hijo del ex ministro de industrias de Mussolini y principal accionista de Tenaris, el consorcio luxemburgués que domina al grupo Techint- sino también al presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario y el más grande agroexportador de Santa Fe, Alberto Padoán, dueño de Vicentin. La embestida brutal de los gerentes extranjeros que asaltaron el poder después del fraude de campaña de 2015 no tiene límites. Bonadio es la mano judicial de la embajada estadounidense para bajarles el precio a los grandes grupos económicos de la Argentina, que no sólo tienen sede en la CABA. ...
SOCIALISTAS DE LA IZQUIERDA NACIONAL