24 DE MARZO - 40 AÑOS




















El 24 de marzo de 1976, la oligarquía y el imperialismo, a través de la cúpula de las Fuerzas Armadas, implantaron un régimen de terrorismo de Estado. El brazo armado de la Nación se confirmó en el papel -que databa de 1955- de puño de una facción interna dispuesta a convertirnos en una colonia. Las FFAA contaron, en ese empeño, con apoyo directo de Estados Unidos, Europa Occidental y las filiales locales de sus bancos y empresas (dentro del predio de la Ford llegó a operar un helipuerto militar, por ejemplo).

Las FFAA perfeccionaron los métodos que habían venido aprendiendo desde 1957 los genocidas franceses en Argelia (Misión Militar Francesa). Muchos de sus integrantes devinieron vulgares secuestradores, asesinos de ciudadanos inermes, ladrones, apropiadores de chicos, y cómplices de ladrones (como en los casos Austral o Papel Prensa). Su furia sanguinaria se desató incluso contra miembros de las FFAA que se negaron a sumarse a la carnicería ordenada desde el Norte.

Pero la verdadera dimensión del crimen fue su carácter social y político: fue un golpe económico y social contra el país y, en especial, contra los trabajadores. La responsabilidad última fue civil, más que militar: la gavilla de mafiosos y asesinos de guante blanco encabezada por José Alfredo Martínez de Hoz.

Esos financistas, grandes empresarios y dueños de explotaciones agropecuarias pampeanas son los antecesores directos y los maestros del actual equipo económico de Mauricio Macri. Jamás podrán borrar de su frente la marca de Caín, y por eso prefieren no discutir el pasado argentino (salvo, claro, su relato antiK de pretensión totalitaria).

En 1976 instalaron por primera vez (la segunda fue con Menem y la Alianza) la misma timba financiera que hoy está tratando de imponer -por vía extorsiva, con un golpe blando perpetrado por la judicatura gorila, y mediáticamente blindado- el Pro y su jauría antinacional de “Cambiemos”.

El objetivo estratégico y explicitado luego en tiempos de Alfonsín por Juan Alemann fue, tal como lo es hoy, anular toda posibilidad de autonomía industrial autocentrada y, en el fondo, destruir políticamente a la clase trabajadora. Lo mismo que pretende hoy el macrismo. Ahí está el desliz verbal de la Vicepresidenta Graciela Michetti (“Macri quiere una India, basta de industrias”) para los que aún duden.

No por casualidad Mauricio Macri llegó al poder apoyándose en la judicatura remanente del régimen de 1976 (o del menemismo, que desde el punto de vista social es la misma cosa), y de los medios que en esos tiempos se apoderaron de Papel Prensa por medio de secuestros, asesinatos y torturas, como muchos otros hicieron en otras empresas.

Entre las firmas nacionales más importantes que se beneficiaron con ese régimen se encuentran  el grupo Macri, Acindar, del ex ministro de Economía Alfredo Martínez de Hoz, Loma Negra, (Fortabat), y la naviera Pérez Companc. También hay corporaciones extranjeras, como Techint, IBM, Ford y Fiat. Y, por supuesto, el listado incluye al sector financiero: Bancos Río, Francés, Citibank y Supervielle, entre otros. 

A fines del ’83, el perjuicio para el Estado se estimó en 23 mil millones de dólares: más de la mitad de la deuda externa de esos años. Deudas privadas que le impusieron al país entero gracias a Cavallo, que elogia ahora a Macri.

No fue una disputa entre violentos como se intentó instalar, fue un plan coordinado por los EEUU y los sectores concentrados. Los mismos EEUU que hoy se babean de gozo al ver a Mauricio Macri y su intento de “cambiar futuro por pasado”, de cambiar dignidad por sometimiento abyecto, riqueza por miseria, industria por desocupación.


••• EL MEJOR HOMENAJE A LAS VÍCTIMAS DEL 24 DE MARZO ES COMBATIR AL RÉGIMEN DE MACRI PARA QUE SU PLAN SINIESTRO NO PUEDA AVANZAR. LA MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS ASÍ LO EXIGE •••

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