24 de Marzo - Enfrentar la ofensiva oligarquico imperialista

En este nuevo aniversario del golpe de Estado antinacional y antipopular del 24 de marzo de 1976 las mismas fuerzas sociales que lo impulsaron están levantando otra vez la cabeza para reimplantar el programa que en esa oportunidad descargaron a sangre y fuego sobre el pueblo argentino.

Nunca está de más recordar que Rodolfo Walsh -que había sufrido ya desgarradoras pérdidas personales y sabía que su vida, como la de muchos de sus compañeros, corría inminente peligro- supo resaltar, en la “Carta a los Comandantes en Jefe” quefue su testamento político, que ninguno de los aberrantes crímenes contra los derechos humanos cometidos por la dictadura cívico militar era comparable siquiera al
crimen de lesa Patria que se cometía en la aplicación del plan económico, político y social de José Alfredo Martínez de Hoz.

El proyecto de 1976 era exterminar a la clase trabajadora para que no pudiera volver a defender un proyecto industrialista y de acumulación interna de capitales a partir de un mercado interno en desarrollo. Es el proyecto que ellos tienen para el 2015. Hoy como nunca, derechos humanos, justicia social, independencia económica, soberanía política y unidad latinoamericana para la liberación son banderas esenciales.

Los beneficiarios de ese plan recompusieron sus ingresos a partir del saqueo de las arcas públicas y la especulación financiera, dolarizaron el país, gatillaron megainflaciones sin que se les moviera un pelo, dispararon una feroz perdigonada sobre el tejido industrial de la Argentina, reconvirtieron a nuestro país en una factoría agroexportadora donde millones de compatriotas arrastran sus vidas en condiciones inhumanas, y se están alzando ahora contra el mejor gobierno que tuvimos los argentinos desde la muerte del General Perón, el gobierno kirchnerista.

Los vemos reteniendo renta agraria en los silobolsa, los vemos promoviendo corridas cambiarias, los vemos remarcando precios e incumpliendo acuerdos para enfrentar al gobierno con sus votantes, los vemos mintiendo en la prensa venal para que en el extranjero se publiquen infamias contra nuestro país, los vemos disfrutando de ganan  ganancias como nunca han tenido mientras descargan su odio racista contra los programas sociales y los subsidios que les crean el mercado que provee sus ganancias.

Los vemos desplegando su programa racista y oligopólico en la Capital Federal, que convirtieron, al amparo de una autonomía mal nacida, en ciudadela del odio y el desprecio por las masas populares donde una gavilla de especuladores promueve la elitización y la expulsión del pobrerío.

Los vemos, en fin, en actitudes repugnantes como la de esos dirigentes radicales que -nostálgicos de los buenos tiempos en que se llevaban bien con el poder militar oligárquico- se atreven a cuestionarle la
defensa de los derechos humanos al gobierno que más hizo para restaurar su vigencia plena.

Convergen todos hacia lo que esperan que sea una derrota del gobierno nacional en las elecciones presidenciales de 2015. Si llegaran al poder, tengamos en claro que no habrá reivindicación de los derechos humanos que logre detenerlos en su afán de revancha y sangre. Se perderá lo ganado a partir del 19 y 20 de diciembre del 2001. Nada está asegurado mientras los enemigos de la Patria sigan teniendo las riendas del país económico.

Equivocan el camino los que creen que se puede enarbolar la bandera de los derechos humanos contra el gobierno, pero también quienes creen que se la puede defender sin la clase trabajadora, que es la que puso la mayor cantidad de víctimas. Hoy como nunca, es necesario ampliar y fortalecer por abajo la base de sustentación del gobierno nacional, y enfrentar la ofensiva oligárquica e imperialista.

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