Salió PyP 48, conseguilo!

Un recambio ministerial nacional burgués que paradójicamente exigirá movilización en su apoyo
El retorno de la Presidenta y el cambio de gabinete encrespó a la oligarquía

Por Nestor Gorojovsky
Sec. Gral. Patria y Pueblo

El inequívoco Pinedo ya dijo lo que hay que saber para empezar a analizar el recambio ministerial impuesto por la Presidenta de la Nación apenas recuperó el ejercicio pleno del poder (no precisamente “como una planta”, como algunas pitonisas algo etilizadas llegaron a preconizar). Expresó irónicamente su incomodidad ante un ministro de economía que leía a Marx (eso, en la cabeza de Pinedo nieto, es “ser marxista”, pero él todavía no sabe lo que es un verdadero marxista en el Ministerio de Economía; que no tire tanto de la soguita).

Pinedo es el único oligarca vivo en el Parlamento argentino que, a diferencia de su colega de clase, Felipe Solá, mantiene la más íntima pureza de su pensamiento antipopular. Concretamente, ironizó desde su ignorancia soberbia: “Un marxista en el siglo XXI es como decir ‘soy partidario de la economía (del gaucho) Juan Moreira’. Capitanich es un tipo racional. No sé si aplicará su conocimiento o algún gualicho mágico” (Fuente Clarín).

Curiosamente, Pinedo -que ahora habla del “marxismo” de un ministro keynesiano orgánico- nada dijo sobre el “marxismo” de los “socialistas revolucionarios” del FIT cuando éstos se alzaron con tres bancas parlamentarias. Es hombre serio. A él lo que le interesa es un supuesto “marxismo” que defiende el interés nacional (en su más cruda expresión nacionalista burguesa) y no un “marxismo” de verborrea que lo ataca, como el de la cría de Juan B. Justo, Nahuel Moreno y Peña que tanto festeja sus logros en las parlamentarias.

Pinedo sabe muy bien que aquello que él, los suyos y sus socios y mandantes extranjeros denominan “marxismo” no es más que el modo despectivo y exorcizante que tienen para denominar aquello que realmente temen: el antiimperialismo objetivo en el ámbito de la economía.

Kicilioff es, en principio, eso, y ellos no lo ignoran. Es, en su materia, un patriota inteligente. Combinación que temen mucho: un economista nacional burgués que no ignora la sentencia de muerte que pesa sobre el modo de producción capitalista (lo que le permite despreciar la apologética “ortodoxa” con que el imperialismo intenta imponerse hoy como única opción válida para la humanidad), ni olvida que el enemigo principal de la humanidad es el saqueo imperialista (lo que le permite tener en claro por dónde vienen los mazazos).

En cuanto a los demás: la biografía de Fábrega muestra que Cristina Fernández de Kirchner colocó un burgués orgánico al frente del BCRA. Ojalá que la burguesía sepa cuidarlo, como no lo supo hacer con los “marxistas” del equipo de Gelbard. Es muy probable que Fábrega empiece a recibir rayos de todos lados, porque sus ideas, que no tienen “lustre de izquierda”, poseen peso nacional. Los que ahora dicen que es un hombre de compromisos a diferencia de Marcó del Pont, pueden estar haciéndolo para exorcizar el dato fundamental de que a diferencia de Marcó del Pont, es un intelectual práctico, un burgués espontáneo de origen popular y formación autodidacta.

Frente a la Dra. Marcó del Pont, que con todos sus méritos nunca dejó de ser la intelectual desarrollista de izquierda que ella jamás negó haber sido, tenemos ahora en el Banco Central al representante de una tendencia interna -débil, y casi seguramente sin sustento interno en la clase- del empresariado argentino, abierta por la vía de la práctica a la superación de los límites ideológico-políticos del desarrollismo. En cuanto a Capitanich en la Jefatura de Gabinete, parece ser que el “Coqui” intentará tender puentes hacia la intratable oposición que tiene CFK (no sabemos si lo logrará, pero es muy probable que lo haga con más cintura que Abal Medina). Habrá que verlo, y habrá que ver también cuánto aire le dan los “operadores” tradicionales. Si no se lo dan, entonces el intento - obvio - de nombrarlo para domesticar un frente interno encrespado inútilmente por un sectarismo de corto alcance puede llegar a revelarse demasiado tardío. Sería bueno, aunque difícil de resolver, que este cambio de Abal Medina por un “político territorial” cuaje. Para ello hará falta, entre otras cosas, verificar hasta dónde está dispuesto el gobierno a modificar su relación con el movimiento obrero y la clase trabajadora.

Finalmente, Casamiquela llevará todo el desarrollo técnico del INTA a Agricultura. Ya salieron a pegarle “por izquierda” acusándolo de “ser Monsanto” los mismos que durante “la 125” apoyaron a la Sociedad Rural y los rentistas del suelo de poca monta que dominaban en ese momento la Federación Agraria Argentina. No está totalmente claro qué significa “ser Monsanto” en un país que si deja de exportar soja se hunde en seis meses. Pero sí está claro que Casamiquela no es la Sociedad Rural Argentina ni es CARBAP.

El acecho del enemigo
El Gobierno Nacional, en estos 10 años, les ha ofrecido a los argentinos una alternativa superadora de los últimos 35 de gobiernos vendepatrias. Para dar esos avances, el gobierno, queriéndolo o no, se apoyó en la movilizaciones populares que lo precedieron (19 y 20 de diciembre) y en las que lo acompañaron. Si se reunifica al frente nacional (reincorporando a los trabajadores activamente, a sectores del peronismo “político” y a los sectores medios asalariados) pero no se lo direcciona a enfrentar al enemigo principal, el rumbo corre peligro. El último motín policial muestra a las claras que si el pueblo no está organizado para defender al Gobierno Nacional, corren riesgo los últimos 70 años de lucha del pueblo argentino y los últimos 10 años del kirchnerismo. Sin la movilización popular, el gobierno queda preso de un electoralismo que muchas veces, y en determinados contextos históricos, no refleja la conciencia de pueblo argentino, sino solo un estado de ánimo.


La oligarquía, el imperialismo y sus títeres de turno están dispuestos a ir por todo, lo demuestran en cada una de sus afirmaciones. El frente nacional debe estar dispuesto a avanzar, para liberar de una vez por todos a la Argentina en clave Latinoamericana.

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