LIBIA: EL ASESINATO, UNA NUEVA NORMAL UNIVERSAL


El Partido Patria y Pueblo condena el último acto de salvajismo cometido por el imperialismo contemporáneo, el asesinato de Muammar Gadafi, y denuncia que con este crimen se ha declarado que la única  ley válida en el escenario mundial es la Ley de Lynch. Quien se les oponga deberá recordar que no tienen límite moral en su lucha a favor de la acumulación del capital, y que el 20 de octubre de 2011 la humanidad ha descendido varios escalones en el camino hacia el infierno.

Las fuerzas de las potencias imperialistas han asesinado, tras capturarlo vivo, al hombre que había sacado a Libia de la barbarie semicolonial, le había enseñado a su país lo que significaba la dignidad, había brindado al pueblo libio el índice de desarrollo humano más alto de África, había extraido agua del desierto y creado vergeles en las arenas, y mantenía el control nacional del excelente petróleo norafricano.

En un derroche de incalificable impudor, sus agencias de noticias, que ocultaron cuidadosamente todos los crímenes de guerra que culminó con este acto de monstruosa bestialidad, muestran las imágenes del crimen con tanta fruición como antes inventaron pretextos para justificar la cobertura "legal" de la salvaje invasión y colaboraron en la caída de Trípoli creando un escenario ficticio donde "informaron" que sus perros de presa habían tomado la capital de Libia.

Cae con Gaddafi el último representante vivo de la ola de   alzamientos semicoloniales que se inició en la Argentina el 17 de octubre de 1945,continuó por Asia Oriental y culminó con la liberación de las colonias portuguesas en 1975. A partir de este año una oleada contrarrevolucionaria a nivel mundial ensangrentó al Tercer Mundo y logró derrumbar la Unión Soviética, el único poder medianamente equilibrante que forzaba a las burguesías imperialistas a cuidar al menos algunas formas en su explotación inmisericorde del mundo colonial y semicolonial.

Ese derrumbe marcó el inicio de una marcha retrógrada que tiende inexorablemente a retrotraer al gènero humano a las condiciones imperantes en 1910. A cien años de la Revolución de Octubre, cae en Libia una de sus últimas repercusiones históricas. Tomen cuenta de esto todos los pueblos del mundo oprimido y también las masas de Europa Oriental, Eurasia y China cuyas dirigencias pretenden, sin lograrlo, incorporarse a un mundo imperialista que cierra las puertas de la civilización a cinco de cada siete seres humanos, y empuja al desempleo a crecientes masas de habitantes del propio centro metropolitano.

Muammar Gaddafi fue asesinado tras haber sido herido y capturado. Se trata de una violación a todas las normas del derecho y de una burla de las peroradas verdades "democráticas" y la "defensa de los derechos humanos" en cuyo nombre se perpetran todos estos crímenes. La defensa de los DDHH, en manos de los países imperialistas y sus socios menores, equivale a la cruzada asesina de la "civilización" contra la "barbarie" que justificó la infame expansión colonialista de los siglos XIX y XX.

En un crescendo de violencia y descontrol autocomplaciente, las potencias imperialistas han pasado al linchamiento tras permitir la muerte de Slobodan Milosevic por falta de atención médica y luego ahorcar a Saddam Hussein tras un falso juicio donde fueron  asesinados todos los abogados que se atrevían a defenderlo. Doble vergüenza en este caso, porque la partida de linchadores está presidida por Barack Obama, un hombre de piel negra que, por motivos de mercadotecnia,llegó a presidir el país que solía colgar de los árboles a los negros rebeldes.

En tiempos como éstos, parece que el género humano carece de destino. Pero las masas oprimidas tendrán la última palabra y enseñarán a los criminales lo que significa la justicia. Es el destino que les espera cuando toda la bestialidad que despliegan termine enfrentando la revolución que terminará con ellos.

1 comentario:

  1. aaaguantala. puede que kadafi haya iniciado su carrera política con alguna perspectiva de transformación de la sociedad, pero no pueden decir que era un lider revolucionario, ni alagarlo de la misma manera que uno alagaría a un verdadero referente del cambio social. no hay que olvidarse que la revolución verde devino en un aliado estratégico del imperialismo yanqui-sionista, manteniendo acuerdos económicos en beneficio del capital transnacional y en prejuicio del pueblo libanés.

    la intervención del imperialismo a través de la otan es inegable y denunciarla como tal es lo menos que hay que hacer. no por eso una organización que se reivindica de izquierda debe pintar a quien hasta hace poco era un aliado yanqui como un fiel luchador antiimperialista

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